09/06/2026
Imagina que intentas alcanzar algo en un estante alto y no lo consigues. No te rindes; en cambio, buscas un taburete, lo llevas y subes. En esa acción se esconde algo extraordinario: mantuviste tu objetivo en mente, identificaste lo que necesitabas y ejecutaste un plan. Sin necesidad de entrenamiento.
Un estudio sugiere que los abejorros pueden hacer lo mismo: la primera demostración de este tipo de resolución de problemas orientada a un objetivo en un insecto.