10/08/2026
10 de agosto | El lenguaje del adiós, de Melody Beattie
Deja ir la perfección
A medida que avanzo en mi recuperación, aprendo que aceptarme con mis idiosincrasias —incluso reírme de mi forma de ser— me ayuda mucho más que exigirme ser perfecta.
Deja de esperar la perfección de ti y de quienes te rodean.
Esperar que todo sea perfecto nos genera tensión, frustración y miedo. Paradójicamente, cuanto más presionamos para no cometer errores, más errores podemos cometer.
Esto no significa justificar conductas inadecuadas con el argumento de que “nadie es perfecto”. Podemos tener límites y expectativas razonables. Podemos aspirar a dar lo mejor de nosotros y alentar a los demás a hacerlo también.
Pero esperar la perfección no es razonable.
Las personas cometemos errores, aprendemos y tenemos cosas que superar. Y, a veces, nuestras imperfecciones son precisamente las que nos hacen únicos, como sucede con una obra de arte.
Aceptémonos. Riámonos de nosotros mismos. Reconozcamos nuestras fallas sin convertirlas en motivo de rechazo.
Hoy elijo soltar mi necesidad de ser perfecta y de exigir perfección a los demás. No para tolerar abusos ni malos tratos, sino para construir expectativas más sanas y equilibradas.
Que podamos crear, dentro y fuera de nosotros, una atmósfera de amor, aceptación y respeto.
Porque no fuimos creados para ser perfectos.
Fuimos creados para ser humanos.