10/08/2026
¿Insomnio? Tres pasos para el buen dormir
Dormir no siempre ocurre simplemente porque cerremos los ojos. Muchas veces el cuerpo está cansado, pero el cerebro continúa trabajando: pendientes, preocupaciones, recuerdos, problemas y escenarios futuros mantienen activa nuestra atención. Por eso, una estrategia para facilitar el sueño puede organizarse en tres pasos muy sencillos: escribir, leer y dirigir la atención.
Esta técnica la recomiendo con frecuencia a mis pacientes y he observado excelentes resultados para facilitar la conciliación del sueño. Aunque es sencilla, no es una ocurrencia al azar: se apoya en principios cognitivos como la regulación de la atención, la disminución de la activación mental y el uso de estímulos repetitivos para evitar engancharnos con preocupaciones o pensamientos intrusivos. La idea no es “obligar” al cerebro a dormir, sino ayudarlo a abandonar progresivamente el estado de alerta y facilitar las condiciones para que el sueño aparezca.
Escribir para descargar. Antes de dormir, tome una hoja y escriba aquello que continúa dando vueltas en su cabeza: pendientes, preocupaciones, problemas o cosas que teme olvidar. No se trata de resolverlas en ese momento, sino de sacarlas de la memoria de trabajo y dejarlas registradas para mañana. Es una manera de decirle al cerebro: “Esto ya está anotado; ahora no necesito seguir repasándolo”.
Leer para bajar revoluciones. Después, dedique algunos minutos a una lectura tranquila, de preferencia algo que no resulte demasiado estimulante. La lectura funciona como un puente entre la actividad del día y el descanso. Durante la vigilia activa encontramos mayor presencia de actividad beta; al relajarnos y cerrar los ojos aumenta la actividad alfa y, conforme avanzamos hacia el sueño, aparecen con mayor presencia ondas theta y posteriormente delta durante el sueño profundo. No significa que leer produzca directamente estas ondas, sino que una actividad tranquila puede facilitar esa transición progresiva de la vigilia hacia el sueño.
Respirar, contar y dirigir la atención. La combinación de respiración y conteo no es nueva. Estrategias semejantes se utilizan en ejercicios de relajación y se han popularizado también en contextos militares, donde aprender a disminuir rápidamente la activación y aprovechar periodos breves de descanso puede resultar especialmente útil. El principio es sencillo: darle al cerebro una tarea repetitiva, predecible y poco estimulante mientras el organismo va disminuyendo su activación.
En esta técnica utilizamos una variante muy sencilla. Ya acostado, visualice mentalmente el número 1, inhale lentamente y suelte el aire; después visualice el 2 y vuelva a respirar. Continúe así hasta llegar al 9. Si todavía está despierto, vuelva nuevamente al 1 y repita la secuencia las veces que sea necesario. Si pierde la cuenta, no pasa nada: simplemente vuelva al número que recuerde o comience otra vez.
Esto se fundamenta en cómo trabaja el proceso de la atención: Primero el proceso de Atención Selectiva: entre todos los estímulos posibles elegimos uno, el número. Después Atención Focalizada: centramos los recursos atencionales en ese estímulo e intentamos no engancharnos con información irrelevante. Finalmente Atención Sostenida: mantenemos ese foco durante varias secuencias, aun cuando aparezcan pensamientos, preocupaciones, ruidos o distracciones.
La finalidad no es dejar la mente en blanco ni luchar contra los pensamientos. Si aparece uno, se deja pasar y simplemente se regresa al número y a la respiración. Escribir descarga lo pendiente, leer ayuda a desacelerar y el ejercicio final le proporciona a la atención un estímulo sencillo donde permanecer mientras llega el sueño.
No hay que perseguir el sueño. Se preparan las condiciones y se permite que llegue.
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Psic. Carlos Arturo Moreno De la Rosa
Psicólogo egresado de la UANL
Psicoterapeuta Cédula Profesional 6775187
Doctorante en Salud Mental
Citas al 866 133 3958