20/05/2026
Hoy, en el Día de la Psicóloga, quiero nombrar algo que para mí es esencial: hablar de salud mental en mujeres no puede hacerse al margen de las realidades que atraviesan sus vidas.
Acompañar psicológicamente no es solo escuchar síntomas, emociones o conflictos individuales, también es mirar con atención el contexto en el que esos malestares se producen, se sostienen y, muchas veces, se silencian. Es reconocer que la ansiedad, la culpa, el agotamiento, el miedo, la autoexigencia, la dificultad para poner límites o la sensación de no ser suficiente no aparecen “de la nada”, sino en medio de historias, vínculos, exigencias sociales y estructuras que impactan profundamente la experiencia de las mujeres.
Por eso, para mí, hablar de feminismo en psicoterapia no es ideologizar la salud mental. Es ampliar la mirada. Es dar lugar a preguntas que durante mucho tiempo quedaron fuera:
◾ ¿Qué has tenido que callar para ser aceptada?
◾ ¿Qué has aprendido a soportar para no incomodar?
◾ ¿Cuánto de tu malestar tiene que ver con lo que viviste, con lo que te exigieron, con lo que te hicieron creer que debías ser?
La psicoterapia puede ser un espacio donde una mujer no solo encuentre alivio, sino también comprensión, lenguaje, dignidad y herramientas para reconstruirse desde un lugar más propio, por ello en este día, celebro profundamente esta profesión y el privilegio que implica acompañar procesos tan íntimos y significativos.
Celebro la escucha cuidadosa, la ética, la sensibilidad, la formación constante y el compromiso de construir espacios terapéuticos donde las mujeres puedan sentirse vistas, comprendidas y respetadas.
Gracias a cada mujer que ha confiado en su proceso. 💜
Y gracias a quienes siguen apostando por una psicología más humana, más contextual y más comprometida con la vida real de las mujeres.