21/05/2026
Hoy en el día de la psicóloga, y si, lo digo en femenino porque a pesar de que es una carrera y profesión en la que mayormente somos mujeres, se sigue nombrando en masculino.
Estudié psicología porque quería entender aquello que no se podía ver a simple vista, Mi inquietud empezó con la hipnosis ¿Cómo una persona puede estar dormida y despierta a la vez? También mi curiosidad siguió con una película que vi a los 10 años llamada House of cards (al español “El secreto de Sally”)
La historia era de una niña que había dejado de hablar y tenía “conductas extrañas” que casualmente habían empezado cuando su padre falleció un año antes, la llevan con “un doctor” para que la ayude. Sin spoilear, la clave para curarse estaba en sus sueños. Y yo pensaba, “me quiero dedicar a eso, ayudar a las personas a curarse de esas cosas que no se ven a simple vista, que hasta parece magia”
Conforme avancé en la carrera conocí el psicoanálisis, el modelo de trabajo clínico que da lugar a los sueños, el inconsciente, aquello que va más allá de la conducta y pensé “claro! Posiblemente aquel doctor de la película era un psicoanalista”
No se si haya un día de la psicoanalista, pero hoy en el día de la psicóloga quisiera reconocer el valor que le ha dado a mi trabajo el poder de la escucha, el poder de dar un lugar a aquellos que no encuentran alguno, el poder de luchar por la verdad de quién busca su verdad, el poder de creerle a quién nadie le cree, el poder de ayudar a encontrar palabras a acontecimientos traumáticos, el poder de hacer sentirse comprendidxs cuando nadie lo hace, el poder de acompañar situaciones dolorosas y hacer sentir que no hay que vivirlas solxs.
Y hoy celebro eso, que hay profesionales que pueden ayudar a crear espacios de confianza donde otras personas puedan seguir descubriendo y construyéndose. Y en especial, a todas las psicólogas y psicoanalistas que han sido tejido de mi aprender del mundo interno.