04/06/2026
Hace unos días vivimos una de las experiencias más especiales del Diplomado de Mano y Miembro Superior… las prácticas finales de nuestra generación.
Durante seis meses, todo el diplomado se realiza completamente en línea. Tenemos alumnos conectados desde distintos estados y países, aprendiendo juntos, compartiendo casos, experiencias y creciendo profesionalmente desde cualquier parte del mundo.
Y al finalizar el ciclo, se abren únicamente 40 vacantes para asistir presencialmente a las prácticas en Monterrey. Los demás alumnos continúan tomando las prácticas en línea, conectados simultáneamente y participando en tiempo real junto con todo el grupo presencial.
Y eso es algo muy valioso para nosotros… porque logramos que todos vivan la experiencia, sin importar la distancia.
Las prácticas no son solamente aprender técnicas, férulas o protocolos avanzados. También son convivencia, intercambio de ideas y aprendizaje humano. Porque cuando juntas terapeutas de diferentes países, ciudades y hospitales, descubres nuevas maneras de pensar, tratar y entender la rehabilitación.
Aquí aprendemos de los profesores, sí… pero también aprendemos muchísimo de cada alumno. De sus historias, de su experiencia clínica y de la pasión que tienen por ayudar a sus pacientes.
Y cuando finalmente nos reunimos en prácticas, sucede algo muy especial. Se crea una comunidad. Una comunidad donde todos hablan el mismo idioma: el amor por la rehabilitación de mano y miembro superior.
Ver cómo practican, cómo se apoyan entre ellos, cómo hacen preguntas, cómo comparten conocimientos… definitivamente nos recuerda por qué hacemos este diplomado.
Gracias a todos los que estuvieron presentes este fin de semana y también a quienes vivieron las prácticas desde la modalidad en línea. Porque aunque estén en diferentes lugares, todos forman parte de esta generación.