02/12/2021
"Los instintos (pulsiones) y sus destinos” (1915, fragmento). Sigmund Freud.
“La transformación de un instinto en su contrario (material) no se observa sino en un único caso: en la conversión del amor en odio o viceversa. Estos dos sentimientos aparecen también muchas veces orientados conjuntamente hacia un solo y mismo objeto, ofreciéndonos así el más importante ejemplo de ambivalencia.
Este caso del amor y el odio adquiere un especial interés, por la circunstancia de eludir su inclusión en nuestra exposición de los instintos. No puede dudarse de la íntima relación entre estos dos contrarios sentimentales y la vida sexual, pero hemos de resistirnos a considerar el amor como un particular instinto parcial de la sexualidad. Preferiríamos ver en él la expresión de la tendencia sexual total, pero tampoco acaba esto de satisfacernos y no sabemos cómo representarnos la antítesis material de esta tendencia.
El amor es susceptible de tres antítesis y no de una sola. Aparte de la antítesis «amar-odiar», existe la de «amar-ser amado», y además, el amor y el odio, tomados conjuntamente, se oponen a la indiferencia. De estas tres antítesis, la segunda —«amar-ser amado»— corresponde a la transición de la actividad a la pasividad y puede ser referida, como el instinto de contemplación, a una situación fundamental, la de amarse a sí mismo, situación que es, para nosotros, la característica del narcisismo. Según que el objeto o el sujeto sean cambiados por otros ajenos, resulta la tendencia final activa del amor o la pasiva del ser amado, próxima al narcisismo.”