01/08/2026
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MUERTE POR ACCIDENTE
La muerte por accidente
no es casualidad: ya sea
muerte por accidente
de automóvil,
de avión, ahogado
o por cualquier
circunstancia no esperada,
estas muertes están diseñadas
para abrir la conciencia
de quienes se quedan.
Los escogidos para morir
así es para que con su muerte
provoquen el dolor que
hará que sus deudos
se desapeguen de la materia
y ellos mismos con
el dolor de dejar la vida
repentinamente
comprendan que
no es esta
la verdadera vida.
Estas experiencias sirven
para sacar al alma
del atractivo de la tierra.
En el caso de niños
que mueren repentinamente,
generalmente son almas
que se prestan a venir
durante poco tiempo
por amor a aquellos
a quienes su muerte ayudaría
a crecer espiritualmente.
El dolor, cómo ya hemos visto,
es energía purificadora
y nunca es imposible
de aguantar porque
cuando el dolor físico
es intolerable
se pierde el sentido;
en cuanto al dolor moral
es siempre acicate
para refugiarse en
el mundo espiritual.
Ver en momentos
de dolor verdadero
impulso hacia Dios,
es ver con claridad.
Nos dicen nuestros guías
que cuando se deja
la envoltura corporal
después de un accidente
nuestra alma se encuentra
sumamente desorientada
ya que no ha habido tiempo
de prepararse para ese paso.
Es importante para
los que se quedan
elevar oraciones para
ayudarlos a desapegarse
de la atracción de la tierra
ya que desde allá también
se les ayuda pero
se necesita de muchísima
energía para sacar
a algunos de su rebeldía.
ME DORMÍ EN EL COCHE
Y DE PRONTO ME ENCUENTRO
EN UN HOYO OBSCURO.
Hay casos en que
las personas creen,
mientras están encarnadas,
que sus acciones, aunque
contrarias al amor
están bien y correctas.
Estos son, nos dicen
nuestros maestros,
los que se toman por santos
aunque estén
envueltos en soberbia.
Su primera reacción
es esperar que el cielo
se abra para ellos
y ser recibidos
con verdadera alabanza.
Al ver que no es así,
ya sea que se rebelen
y se suman más profundamente
en la soberbia o se den cuenta
de que estaban equivocados
y su desesperación
los mueva a pedir ayuda,
la cual se les otorga de inmediato.
Me dicen que
pueden ayudarme,
no sé lo que me pasó,
me dormí en el coche
y de pronto me encuentro
en un hoyo oscuro.
Si esto es la muerte
es algo horrible.
No entiendo donde estoy,
yo siempre fuí
muy practicante y religiosa
y me decían que había
un purgatorio para borrar
las faltas y un cielo
para los que no pecan.
No sé que pude haber
hecho mal y no sé si
esto corresponde al purgatorio,
pero, ¿qué debo hacer
para salir de aquí?
Este llamado vino
de alguien que acababa
de morir en un
accidente de automóvil.
Una vez más le hablamos
de la inexistencia
del castigo divino
y de la necesidad de aceptar
sus circunstancias.
Me dicen que Dios no castiga,
entonces ¿por qué se me
dió sufrir tanto en la vida?
Nunca lo entendí y no lo acepté,
ni ahora acepto
estar en este lugar.
No creo nada de eso,
son ustedes verdaderas brujas
al decir que Dios
no castiga y que mi
no aceptación es soberbia.
No las quiero escuchar más,
ya veré que hago.
Una semana más tarde
se volvió a comunicar
esta alma de quien
los maestros nos dijeron
estaba muy rebelde ya
que lo que había encontrado
en el plano astral no correspondía
a lo que ella esperaba.
Su dolor no encontraba consuelo
ya que no creía lo que
se le decía y sólo esperaba
que se le hiciera justicia
de acuerdo a lo que
ella pensaba que se merecía.
No entendía porque
si siempre había practicado
lo que la Iglesia predica
se encontraba encerrada.
Le contestamos lo siguiente:
Si te sientes encerrada
es porque así lo estás
provocando con
tu manera de pensar.
Lo que la Iglesia predica
ante todo es el amor
y la humildad y es eso
en lo que los
seres humanos fallamos.
Nos cuesta perdonar
a los que creemos que
nos han hecho daño,
nos cuesta ser generosos
con nuestros hermanos,
siempre deseamos
sobresalir sobre los demás,
que nos reconozcan
por lo que hacemos
y buscamos dominar
a los que nos rodean.
Todas estas actitudes
son falta de amor
y nos separan de los demás.
Dios no castiga,
las vidas dolorosas,
cómo la que tú tuviste,
no son castigo sino
que están diseñadas
para aprender a perdonar,
a soltar el control,
a ser más humildes.
Dios es bondad absoluta
y Él solo espera con
infinita paciencia a que
nos demos cuenta
de nuestros errores.
Tu vida fue un medio
de aprendizaje.
Ahora sólo te resta abrirte
con humildad a la luz
que está ahí si
sólo la deseas ver.
Cuantas cosas me dicen,
no entiendo cómo si esto
es cierto no lo dicen
en las Iglesias.
A pesar de que
no les creo completamente
hay algo de cierto
en su discurso, siento paz
al oír lo que dicen y eso
quiere decir que no es malo.
Pero ¿cómo puedo salir
de aquí si no veo ninguna luz?
En cuanto dejes a un lado
tu rebeldía por no haber
encontrado lo que esperabas,
por la vida que tuviste,
que sientes que fue injusta,
podrás ver esa luz.
Sólo pídela con humildad,
con la fé de que todo
lo que nos acontece
es por nuestro bien,
aunque no lo comprendamos
de inmediato.
Si eso haces comenzarás
a ver un resplandor que
viene del mundo espiritual
que es la luz del Creador
en la que encontrarás
paz, amor y armonía.
Es sólo tu rebeldía
la que te impide verla.
No había comprendido
el significado de la humildad.
Es esa fé de la que hablan,
pero si en el mundo
haces todo lo que
te manda la religión
¿por qué resulta ser
que estás en el error?
Quizás sólo te preocupaste
de las formas, de los preceptos
en cuanto a comportamiento
de reglas externas, pero ese
no es el mensaje de Cristo.
Lo único que cuenta,
cómo trató de enseñarnos
Jesús, es actuar en amor
y eso comporta la aceptación
sin condiciones de los demás
tal como son, lo cual
quiere decir perdonar,
no juzgar y no sentirnos
superiores a nadie.
Todos tenemos
la misma cantidad de luz,
sólo diferimos en lo que
cada uno hemos dejado
que ésta se manifieste,
en la medida en que
no nos dejamos llevar
por el ego soberbio.
Me dices cosas nuevas
para mí y al mismo tiempo
parece que las recuerdo,
cómo si algo dentro de mí
me dijera que son
conocimientos que he olvidado.
Cuando siento una energía
cálida que viene de ustedes
es cómo si se me
aclarase la conciencia.
Ahora me doy cuenta
que no siempre actué
en amor y mucho de
lo que hice fue escudándome
en la religión pero
en el fondo por orgullo.
No supe ni perdonar
ni comprender a mi marido
y viví llena de rencor
hacia él y hacia la vida.
Veo ahora un resplandor
que crece cada vez más.
Es una luz maravillosa,
no puedes imaginar lo que es...
Emana de ella un amor
y una paz infinita,
voy hacia ella, me atrae...
Gracias...
Me dicen que
están escribiendo un libro
relatando nuestros casos,
se necesita aclarar esto
muy enfáticamente:
si no entendemos
lo que es el amor
no habremos entendido
el sentido de la vida.
Una puerta hacia la luz.
Carmen de Sayve
y Jocelyn Arellano