18/08/2026
Hay una parte del posparto de la que casi nadie habla.
La de mirarte al espejo y no reconocer del todo lo que ves.
Y no, no hablo solo del cuerpo.
Hablo de descubrir tantas cosas nuevas y hermosas a la vez y, al mismo tiempo, tener que despedirte de una versión de ti que amaste.
Mi cuerpo cambió.
Mi abdomen cambió.
Mi piel cambió.
Mis manías, mis costumbres, mis placeres… incluso la forma en la que me veo a mí misma parece haber cambiado.
Todo parece haberse movido dentro de mí.
Y sí, estoy agradecida por haber dado vida.
Y sí, estoy profundamente agradecida por mi bebé.
Pero ¿qué pasa si todavía estoy aprendiendo a querer este nuevo cuerpo mientras extraño el anterior?
¿Qué pasa si puedo amar profundamente esta nueva vida y, al mismo tiempo, sentir duelo por la que dejé atrás?
Tal vez no tengo que elegir entre agradecer y extrañar.
Tal vez ambas cosas pueden existir al mismo tiempo.
Mi historia importa.
Mi dolor es real. 🤍
______________
Texto tomado de la web, créditos a quien corresponda.