Brújula hacia el norte Psicólogia & Psicopedagogía infantil

Brújula hacia el norte Psicólogia & Psicopedagogía infantil Psicología infantil, neuroeducación, psicopedagogía, desarrollo emocional y cognitivo. 🧠🩷 inclusión 🧩 divergencia. 🩵💛🧡

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30/07/2026

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🚨 WINNICOTT EXPLICÓ POR QUÉ UN PELUCHE (O UNA COBIJA) PUEDE SER UNA NECESIDAD REAL 🚨

Muchas personas lo viven o lo ven en sus hijos:

👉 "Mi hija no duerme sin su cobija, y ya está grandecita." 👉 "Yo todavía conservo el peluche de mi infancia y no puedo tirarlo." 👉 "Si se le pierde el muñeco, es una tragedia mundial. ¿Es normal?"

Y les dicen:

👉 "Quítaselo, lo estás haciendo dependiente." 👉 "Ya está grande para esas cosas." 👉 "Es puro capricho, que aprenda a estar sin nada."

Pero Winnicott le dio a ese objeto el lugar que merece: es una herramienta psíquica.

Ese peluche no es un juguete más.

Es el primer puente entre "mamá" y "el mundo".

Winnicott lo llamó objeto transicional. Al principio, el bebé vive fusionado con quien lo cuida; separarse de esa presencia es aterrador. Entonces aparece la solución más ingeniosa del desarrollo humano: un objeto —peluche, cobija, trapito— que el niño elige y carga a todos lados, y que funciona como representante de esa presencia cuando no está. Con él en la mano, el niño puede tolerar la ausencia, dormir solo, entrar a un lugar nuevo. No lo vuelve dependiente: es exactamente lo contrario —es lo que le permite empezar a estar sin mamá sin sentirse solo—.

La idea incómoda es esta:

👉 Quitarle el peluche "para que madure" hace justo lo opuesto: le quitas la herramienta con la que se separa. 👉 Su desesperación cuando se pierde no es capricho: perdió el objeto que sostiene su seguridad. 👉 Y ese objeto lo eligió él, no tú: por eso no se puede sustituir con otro igualito.

Pero aquí está lo importante:

Respeta el objeto: déjalo elegirlo, no lo laves de más si él lo rechaza así (el olor es parte de su función), llévenlo en los viajes y las hospitalizaciones —ahí es cuando más trabaja—, y ten paciencia: no se abandona por orden, se va desgastando solo cuando el niño ya no lo necesita. Winnicott decía que ese objeto no se "pierde" con los años: pierde importancia porque su función se extendió a todo un mundo —el juego, el arte, la cultura—. Y si tú de adulto conservas el tuyo, no tiene nada de infantil: guardas el primer objeto que te enseñó que se puede estar solo... y estar acompañado por dentro.

————— 📚 Winnicott, D. W. (1979). Realidad y juego. Gedisa. (Trabajo original de 1971)

Todo es posible si nos abrimos a las infinitas posibilidades y habilidades de una sociedad diversa. 💛
27/07/2026

Todo es posible si nos abrimos a las infinitas posibilidades y habilidades de una sociedad diversa. 💛

No cambió la historia por romper un récord. La cambió porque demostró que los límites muchas veces existen solo en la mente de quienes los imponen.

🇪🇸 Mar Galcerán escribió una página histórica al convertirse en la primera diputada de España con síndrome de Down tras asumir su escaño en el Parlamento de la Comunidad Valenciana. Su nombramiento también ha sido reconocido ampliamente como un hecho sin precedentes en Europa, al ser la primera persona con síndrome de Down en formar parte de un parlamento regional europeo.

Pero este logro no nació de la noche a la mañana. Afiliada al Partido Popular desde los 18 años, Galcerán lleva más de dos décadas dedicada a la política y a la defensa de los derechos de las personas con discapacidad intelectual. Antes de llegar al Parlamento, trabajó durante años en la administración pública valenciana y desempeñó responsabilidades vinculadas a la inclusión y la igualdad de oportunidades.

Al asumir el cargo, fue clara sobre el mensaje que quería transmitir: espera ayudar a romper estereotipos y demostrar que las personas con síndrome de Down tienen la capacidad, el talento y el compromiso necesarios para participar plenamente en la vida pública. También pidió que la sociedad la juzgue por su trabajo y no por su discapacidad.

Su llegada al Parlamento representa mucho más que un logro personal. Es un paso histórico para la representación de las personas con discapacidad y una prueba de que una democracia se fortalece cuando abre sus instituciones al talento de todos, sin importar las diferencias.

Porque la verdadera inclusión no consiste en abrir una puerta por compasión, sino en reconocer que nunca debió estar cerrada.

📚 Fuente:
- "Mar Galcerán, la primera diputada con síndrome de Down en España: 'Las palabras importan'", EuroNews, por: Christina Thykjaer.

03/07/2026

🚨 WINNICOTT EXPLICÓ POR QUÉ DE NIÑO NECESITABAS UN OBJETO ESPECIAL (Y QUÉ SIGNIFICA HOY) 🚨

Muchas personas lo recuerdan con ternura:

👉 "De niño no soltaba mi peluche o mi cobija."
👉 "Tenía un objeto que me daba seguridad."
👉 "Aún hoy me apego a ciertas cosas para sentir calma."

Y les dicen:

👉 "Eso era una manía de niño."
👉 "Ya estás grande para esas cosas."
👉 "No le des importancia."

Pero Winnicott le dio a ese objeto un papel enorme.

Ese peluche o esa cobija no eran un capricho.

Eran un puente.

Winnicott los llamó objetos transicionales. Para el niño, ese objeto especial es el primer "no-yo" que posee: algo a medio camino entre él y el mundo, que lo consuela cuando su mamá no está. Le permite tolerar la separación, sentir seguridad por sí mismo. Es el primer paso hacia la independencia: un puente entre la fusión total con la madre y el estar solo en el mundo.

La idea incómoda es esta:

👉 Ese objeto de la infancia no era una simple manía.
👉 Era tu primer recurso para calmarte sin depender por completo del otro.
👉 Un puente entre necesitar a alguien y poder sostenerte tú.

Pero aquí está lo importante:

De adultos seguimos necesitando "objetos transicionales", aunque cambien de forma: una música, un lugar, un ritual que nos da calma y nos sostiene. No es debilidad: es una forma sana de autorregularse. Reconocer qué te da esa seguridad —y permitírtelo— es parte de cuidarte. Todos necesitamos algo que nos sostenga en el espacio entre la cercanía y la soledad.

📚 Winnicott, D. W. (1979). Realidad y juego. Gedisa. (Trabajo original de 1971)

El “no” de una madre. 🩵
18/06/2026

El “no” de una madre. 🩵

Los médicos miraron a la nena de dos años que no hablaba, no fijaba la vista y gritaba como si la quemaran ante el más mínimo roce. El diagnóstico fue una sentencia de muerte social: "Su hija tiene autismo. Nunca va a ser normal. Lo mejor que pueden hacer es meterla en un asilo y olvidarse. No va a leer, no va a hablar, no va a tener amigos. Va a ser un vegetal dependiente toda la vida".

Corría el año 1950. En esa época, el autismo era un misterio absoluto que la medicina confundía con esquizofrenia infantil o daño cerebral incorregible. La receta de los expertos era corta y cruel: esconder al chico en una institución y simular que nunca existió.

El padre de Temple Grandin compró el discurso. "Los doctores saben lo que hacen", dijo. Pero la madre, Eustacia Cutler, miró a su hija y vio algo que a los científicos se les había escapado por completo. "No", contestó. "Mi hija es diferente, no menos. No la voy a abandonar".

Ese "no" le salvó la vida.

Temple nació en Boston en 1947, en una cuna de oro donde se suponía que todo iba a ser perfecto. Hasta que sopló las dos velitas. Dejó de hablar, evitaba mirar a los ojos y se pasaba horas metida en berrinches salvajes por cosas invisibles. Las discusiones en la casa se volvieron insoportables. El padre quería firmar los papeles del internado; la madre se plantó. El matrimonio voló por los aires, pero Eustacia no dio el brazo a torcer.

Consiguió a un médico que se animó a proponer algo rarísimo para la década: terapia intensiva del habla. "Prueben un año y vemos qué pasa", les dijo. Eustacia contrató a una especialista y se puso a laburar con Temple todos los días, hora tras hora. El avance era invisible, un calvario de meses donde la nena seguía muda y gritando. Pero no aflojaron. A los tres años y medio, Temple soltó sus primeras palabras. Los médicos habían dicho "nunca". Ella estaba hablando.

Eustacia la subió al ring de la vida real. Le enseñó a tejer, a pintar, a vestirse sola y a comportarse en la mesa frente a las visitas. La metió en jardines de infantes, la expulsaron de colegios por pelearse con compañeras, pero la madre armaba las valijas y buscaba otra escuela. "Vamos a seguir buscando hasta encontrar el lugar correcto", repetía. A los diez años, la nena ya leía y escribía de corrido.

El quiebre definitivo llegó a los quince, cuando Temple viajó a pasar las vacaciones al rancho ganadero de su tía en Arizona. Ahí descubrió su verdadero idioma.

Se pasaba los días enteros sentada en el corral, mirando a las vacas. Se dio cuenta de que los animales se asustaban exactamente con las mismas cosas que la hacían colapsar a ella: un portazo, una sombra rara en el suelo, el reflejo del agua, un abrigo colgado en una baranda. El ganado se ponía histérico por detalles que los peones ni registraban. "Yo pienso como ellas", entendió.

En el campo, su autismo dejó de ser una tara para convertirse en un superpoder. Podía sentir el miedo de las vacas, predecir sus movimientos y entender por qué se plantaban antes de entrar al matadero.

Hizo la carrera de Psicología, se recibió en 1970 y después metió una maestría y un doctorado en ciencia animal. La nena que los médicos querían encerrar en un loquero terminó siendo la doctora Temple Grandin.

Su tesis doctoral dio vuelta los manuales de la industria ganadera. Explicó que el diseño de los corrales tradicionales era una tortura visual para los animales. Inventó sistemas nuevos: pasillos curvos porque las vacas caminan en círculo por instinto, paredes ciegas para que no se distraigan con la gente y luces parejas para eliminar las sombras que las hacían entrar en pánico.

Los frigoríficos la empezaron a llamar desesperados para que les rediseñara las plantas. El estrés de los animales bajó a la mitad, los golpes disminuyeron y el negocio se volvió mucho más eficiente. Hoy, casi la mitad del ganado de Estados Unidos se maneja con sistemas diseñados por ella. Millones de animales tienen una muerte más humana porque una mujer autista se sentó a escucharlos.

Pero Temple no solo cambió la vida de las vacas; le cambió la cabeza al mundo entero respecto al autismo. En 1986 sacó su primera autobiografía y pateó el tablero de la psiquiatría. "Yo pienso en imágenes", explicó. "Mi cerebro funciona como una videoteca de Google". Hasta ese momento, los psicólogos creían que los autistas eran incapaces de entender su propia mente. Ella les demostró que estaban meando fuera del tarro.

Salió en los programas de televisión más importantes, la revista Time la nombró una de las personas más influyentes del planeta y HBO filmó una película sobre su vida que se cansó de ganar premios Emmy.

Hoy, con casi 80 años, la doctora Grandin sigue dando clases en la Universidad de Colorado, viajando por el mundo y metiendo conferencias con esa honestidad brutal que la caracteriza. Todo porque en 1950 una madre tuvo las agallas de decirle "no" a los tipos que tenían los títulos colgados en la pared. Una mujer que prefirió romper su matrimonio antes que romper a su hija. Al final, Temple no solo sobrevivió al diagnóstico; obligó al mundo entero a escucharla. Diferente, muchachos. Nunca menos.

09/06/2026

¡Hola! Qué alegría volver a saludarlos por aquí.

Si ya llevas tiempo siguiendo este perfil, sabrás que este espacio nació hace un par de años como el reflejo de mi consultorio presencial y mágicos campamentos de verano, proyectos que ame. Hoy, mi brújula ha cambiado de rumbo, pero mi pasión por el desarrollo infantil sigue intacta.

Para quienes son nuevos o no me conocen del todo, soy Alejandra Ojeda, Psicóloga Infantil, especialista y docente en Psicopedagogía. Orgullosamente del norte de México 🇲🇽, pero hoy escribiéndoles desde mi nuevo hogar, mucho más al norte del continente, en Canadá 🇨🇦.

A lo largo de mi práctica profesional he observado que los desafíos de la crianza y el aprendizaje no tienen fronteras. Da igual si estás en Nogales, en Navojoa, China o Canada; los padres, los tutores, los terapeutas infantiles y los maestros siempre buscamos algo en común: herramientas reales para guiar a los niños con amor y paciencia.

Por eso, he decidido transformar este espacio en una plataforma 100% online. Quiero poner a su disposición mis años de experiencia en la psicología clínica y la docencia, al servicio de tu hogar o tu aula, estés donde estés.

A partir de ahora, verás por aquí contenido práctico, herramientas aplicables y el respaldo científico que tanto la psicología como la psicopedagogía nos brindan.

¡Bienvenidos a esta nueva etapa de Brújula hacia el norte! El viaje apenas comienza. 💛🧩 🍎 🧠

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