26/07/2026
ATENCIÓN.⬇️
𝐄𝐥 𝐚𝐛𝐮𝐬𝐨 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥 𝐢𝐧𝐟𝐚𝐧𝐭𝐢𝐥 𝐧𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐨𝐜𝐮𝐫𝐫𝐞 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐢𝐦𝐚𝐠𝐢𝐧𝐚𝐦𝐨𝐬.
De mis últimos adolescentes en psicoterapia casi todos han pasado por abuso sexual infantil y mi estadística es 9 de cada 10 mujeres mínimo sufrirán un intento de abuso sexual infantil y en hombres la estadística también es alta.
Muchas personas creen que el mayor peligro está en un desconocido. Sin embargo, en una gran proporción de los casos, el agresor es alguien conocido por el menor o por su familia: un familiar, un vecino, un amigo, un maestro, un entrenador o una persona en quien los adultos depositaron su confianza.
𝐀𝐪𝐮í 𝐝𝐞𝐣𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐚 𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐨𝐣𝐚𝐥á 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐫
• No envíes a tus hijos a dormir fuera de casa solo porque conoces a la familia. Antes asegúrate de quiénes estarán presentes, quién supervisará a los menores y si tu hijo realmente desea ir, pero de preferencia no lo dejes ir.
• Los campamentos, retiros, excursiones o viajes pueden ser experiencias muy positivas, pero verifica siempre que existan protocolos de protección infantil, supervisión constante y personal capacitado y no los olvides en el campamento debes de estar en comunicación.
• Enséñales que nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a tocar su cuerpo, ninguna parte de su cuerpo, ni a pedirles que guarden secretos sobre su cuerpo o tomar fotografías sin su consentimiento.
• Explícales que pueden decir “no”, incluso si la persona es un adulto, un familiar o alguien de autoridad.
• Nunca los obligues a saludar con besos, abrazos o cualquier contacto físico que no quieran dar. Respetar sus límites fortalece su capacidad para protegerse.
• Mantén una comunicación diaria. Pregunta cómo se sintieron, con quién estuvieron y si algo les hizo sentir incómodos.
• Cree a los niños cuando expresan miedo, incomodidad o cuentan una situación que les preocupa. Escucharlos puede marcar la diferencia.
• Observa cambios repentinos en su conducta: aislamiento, miedo a ciertas personas, alteraciones del sueño, conductas sexualizadas inusuales para su edad, bajo rendimiento escolar o cambios importantes en el estado de ánimo. Estas señales no siempre significan abuso, pero sí indican que necesitan atención y apoyo.
• Enseña a tus hijos que los secretos que los hacen sentir incómodos no deben guardarse. Los agresores suelen decir frases como: “Es nuestro secreto”, “Si hablas, me meteré en problemas” o “Nadie te va a creer”.
• No obligues a un niño a quedarse con un adulto solo porque “es de confianza”. Los niños tienen derecho a decir que no quieren quedarse con alguien.
• Si un niño dice que no quiere ver a una persona en específico, investiga la razón. No siempre significa abuso, pero siempre merece ser escuchado.
• No normalices que los adultos pidan besos, abrazos o que sienten a los niños en sus piernas cuando ellos no quieren. El consentimiento también se enseña desde la infancia.
• Supervisa el uso de celulares, videojuegos y redes sociales. Muchos agresores comienzan ganándose la confianza del menor por internet antes de intentar un contacto presencial.
• Enséñales los nombres reales de las partes del cuerpo. Cuando un niño conoce su cuerpo, puede comunicar con mayor claridad si alguien hizo algo indebido.
• Nunca minimices frases como: “No quiero ir con él”, “Me da miedo”, “Me siento raro cuando estoy con esa persona”. Escucha antes de juzgar.
• Los agresores no siempre usan violencia. Muchas veces utilizan regalos, atención, dinero, juegos o afecto para manipular al menor.
• El abuso puede ocurrir incluso cuando hay otras personas cerca. No siempre sucede en lugares aislados; por eso la supervisión activa es tan importante.
• Enseña a tus hijos que pueden llamarte en cualquier momento si se sienten inseguros, aunque sea de madrugada o en una reunión familiar.
• Evita que los niños duerman en la misma cama con adultos o adolescentes que no sean sus padres o cuidadores principales, incluso si son familiares.
• Cuando tus hijos asistan a fiestas, reuniones, campamentos o actividades deportivas, conoce quiénes serán los adultos responsables y cuáles son las reglas de supervisión y si lo permiten acompáñalos.
• Habla con tus hijos sobre el abuso antes de que alguien más les hable de sexualidad desde la manipulación. La educación protege.
• El abuso sexual no siempre deja lesiones físicas. Muchas veces las primeras señales son emocionales: ansiedad, miedo, cambios de conducta, pesadillas, aislamiento o irritabilidad.
• Nunca culpabilices a un niño por contar un abuso. La responsabilidad siempre es del agresor.
• Enseña a tus hijos que su cuerpo les pertenece y que ningún adulto tiene derecho a pedirles que oculten tocamientos, fotografías o conversaciones incómodas.
• Si un niño revela una situación de abuso, lo primero que necesita escuchar es: “Te creo, gracias por contármelo. No fue tu culpa. Estoy aquí para protegerte”
La mejor herramienta para prevenir el abuso sexual infantil no es el miedo; es la información, la confianza y una relación donde el niño sepa que siempre será escuchado y protegido.
Cuidar a un niño también significa enseñarle que su cuerpo le pertenece, que su voz tiene valor y que nunca será culpable si alguien intenta hacerle daño.
Del muro de Sexólogo/Psicólogo Jesuita Velázquez Calderón