20/08/2026
Y confirmé, una vez más, que el alta terapéutica es uno de esos momentos que se sienten agridulces.
Como terapeuta, una parte de mí se llena de felicidad y orgullo al ver que una persona que llegó con dolor, dudas o miedo, hoy cuenta con más herramientas, confianza y recursos para continuar por sí misma.
Pero también está esa sensación extraña de despedirnos.🫂 Porque después de compartir tantas conversaciones, emociones, avances, retrocesos y momentos importantes, decir “hemos terminado” inevitablemente deja un pequeño vacío.
Y quizá esa es una de las partes más bonitas de acompañar procesos: ✨saber que nuestro trabajo no consiste en hacer que alguien nos necesite para siempre, sino en ayudarle a llegar al punto en el que pueda continuar sin nosotros. 🌱
Hoy me quedo con la satisfacción de saber que un ciclo terminó porque cumplió su propósito.
Estoy feliz por el alta. Agradecida por la confianza.
Y sí… no puedo evitar sentir un poquito de nostalgia por la despedida. 🤍