23/04/2026
Hay decisiones que no se toman… no por falta de claridad, sino por lo que podrían provocar en otros.
Porque decepcionar no es cualquier cosa.
A veces se vive como perder un lugar, como dejar de ser visto, como romper con eso que sostiene el vínculo.
Y entonces, sin darte cuenta, empiezas a acomodarte.
A elegir lo que no incomoda, lo que no rompe, lo que no pone en riesgo ese lazo.
Pero en ese movimiento algo se desplaza:
lo propio empieza a ceder, a quedarse en segundo plano, a postergarse.
Hasta que un día ya no es tan claro si lo que estás sosteniendo es un deseo…
o una expectativa que no es del todo tuya.