08/02/2026
La herida de la injusticia
¿Por qué siento que me han hecho una injusticia? ¿Qué es la herida de la injusticia y cuales son sus características?
Una persona que sufre de injusticia es alguien que no se siente valorado o respetado por su justo valor, no cree que está recibiendo lo que se merece, o que ha recibido más de lo que se merece.
Esta herida se presenta a medida que se desarrolla la individualidad del niño, de los 3 a los 5 años de edad. Al niño le parece injusto no poder integrarse ni expresarse. Debe ser y actuar como debe ser, no como necesita ser.
La herida de la injusticia se genera cuando los padres o figuras referenciales son personas rígidas y distantes emocionalmente, críticos, severos y su modelo educativo es el autoritario, no ven al niño o niña, no siendo respetuosos con sus deseos y sus características personales. Todo esto unido a una exigencia constante e irreal provocará en los menores un sentimiento de incapacidad y minusvaloración, inutilidad e ineficacia que se instalará en ellos en forma de sensación de injusticia.
¿Cómo se siente alguien tras una injusticia?
Las personas que tienen la herida de injusticia a menudo tienen dificultades para:
Aceptar puntos de vista y opiniones diferentes en una conversación.
Llegar a acuerdos.
Poner límites.
Aceptar sus errores.
La persona con herida de injusticia conecta con estas conductas:
Autoexigencia.
Orden extremo.
Alto perfeccionismo, asociado al concepto justicia: “si es perfecto es justo”.
Sentirte importante.
Opiniones como verdades absolutas.
Detestan la autoridad.
Hacer lo correcto. Valores como honestidad, respeto, integridad, justicia.
Falta de aprecio y valoración. No saben recibir cumplidos porque creen que no los merecen.
Fríos, rígidos y duros con los demás.
Inflexibles.
Estas personas se caracterizan por ser:
Muy sensibles, aunque tienen la capacidad de no sentir esa sensibilidad y de no mostrarla a los otros.
Optimistas.
Perfeccionistas.
Cuando creen que tienen la razón se justifican y la defienden hasta que se les da la razón.
Intentan ser justos y se aseguran de que lo que reciben también sea justo, todo lo ven como justo o injusto y es algo que no pueden tolerar.
Exigente consigo mismo.
Exageran con facilidad sus palabras, por ejemplo: “nunca, siempre y muy”.
No les gusta mostrar sus emociones, aunque predomina la emoción de ira.
Su gran temor: equivocarse.
Les gusta tomar decisiones y sienten placer ante eso, aunque después dudan de ellos mismos.
Les cuesta expresar lo que sienten y demostrar su amor.
Tienden a compararse con quienes consideran mejores que ellos, o más perfectos y si tienen hijos también los comparan mucho.
La frialdad es su gran temor. Les es difícil aceptar su propia frialdad como la de otros y hacen lo posible por mostrarse cálidos.
Tensión muscular en espalda y cuello o partes flexibles: tobillos, muñecas, rodillas, cadera, codo, se crujen los dedos para flexibilizarlos.
Agotamiento por exceso de trabajo.
¿Cómo sanar la herida de la injusticia?
Las experiencias dolorosas por las que pasamos a lo largo de la vida son nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden ser muchas y pueden llamarse de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, deserción, injusticia…
Debemos prestar atención a nuestras heridas emocionales y evitar maquillarlas, porque cuanto más esperemos a que sanen por sí solas, peor se pondrán. Además, cuando estamos heridos, estamos constantemente expuestos a situaciones que afectan nuestro dolor y hacen que usemos muchas máscaras por miedo a revivirlo.
Por esto te invito a iniciar tu proceso de sanacion emocional, pide tu cita, te recuerdo que tengo sesiones presenciales o en linea.