17/07/2026
Reflexión 👉¿Cuánto amor se le debe dar a un adicto?
Mucho. Muchísimo. Pero primero tendríamos que preguntarnos qué entiendes por amor, porque ahí suele comenzar el problema. Para muchas personas codependientes, amar significa dar sin medida, permitir lo que sea, justificar lo injustificable, rescatar una y otra vez, pagar las consecuencias, soportar el maltrato y olvidarse de sí mismas. Han confundido el amor con el sacrificio permanente. Y cuando alguien les propone poner límites, sienten que están dejando de amar.
Sin embargo, un amor que destruye a quien ama necesita ser revisado. Si para amar tienes que abandonar tu salud mental, renunciar a tu tranquilidad, vivir con miedo todos los días y convertirte en el responsable de la vida del otro, quizá ya no estás hablando de amor, sino de una forma de vincularte donde tú también has desaparecido. Porque el amor no puede construirse sobre la negación de uno mismo.
He visto madres que dicen: "Haría lo que fuera por mi hijo." Y lo hacen. Pagan deudas, mienten por él, lo rescatan de cada crisis y lo protegen de cada consecuencia. Pero, sin darse cuenta, muchas veces terminan alimentando aquello mismo que desean detener. El amor no consiste en impedir que el otro enfrente la realidad. El amor también sabe decir: "No voy a colaborar con tu enfermedad, aunque eso me duela." Hay decisiones que parecen duras, pero nacen del deseo de que el otro tenga la oportunidad de crecer.
Yo sigo creyendo que el amor es uno de los caminos más poderosos hacia la sanación, pero necesita dejar de confundirse con el abandono de uno mismo. Porque es imposible enseñar a alguien a cuidarse cuando tú llevas años sin cuidarte. Es difícil hablar de respeto cuando tú has permitido que crucen todos tus límites. Y resulta muy complicado ofrecer un amor sano si nunca has aprendido a dirigirte ese mismo amor. No puedes dar aquello que constantemente te niegas. Tal vez el mayor acto de amor hacia un familiar con adicción sea empezar, por primera vez, a incluirte a ti dentro de ese amor.