06/05/2026
La astronomía Maya'
Hay más de tres mil estrellas y planetas que se pueden ver a simple vista en cualquier momento en una noche clara. Podría esperarse que por lo menos los planetas y la Vía Láctea, así como también todas las estrellas de primera y segunda magnitud visibles en las latitudes del mundo maya' serían de interés considerable para los pueblos maya'ob. Desafortunadamente los maya'ob antiguos no nos dejaron catálogos de las estrellas o de las constelaciones, ni tratados sobre métodos o teorías astronómicas, y ningún instrumento medidor. También carecemos de archivos de las observaciones astronómicas en que se basan los cuadros y los almanaques en los Códices de Dresde. París, Madrid y el Maya de México. A nosotros nos toca descifrar a qué problemas se dirigieron los astrónomos maya'ob antiguos y qué métodos emplearon para llegar a las soluciones textuales que sobreviven.
A fin de alcanzar alguna comprensión de los conceptos y de las prácticas astronómicas maya'ob precolombinas, hay que estudiar los monumentos de piedra con inscripciones y los alineamientos arquitectónicos; los huesos, los caracoles y las ollas talladas: los murales y las cerámicas pintadas; y los cuatro códices jeroglíficos existentes, junto con los manuscritos coloniales escritos por abuelos maya'ob en el alfabeto latino. Hay que estudiar también los diccionarios coloniales. las crónicas españolas. y las ideas y las prácticas astronómicas y cosmológicas actuales que pueden encontrarse tanto en las ceremoniales religiosas como en la literatura escrita y oral de los maya'ob actuales.
En Momostenango, todos los astros incluyendo el sol, la luna. los planetas, los cometas, los meteoros, las estrellas, los asterismos. las constelaciones y la Vía Láctea constituyen una sola categoría Ch’umilal kaj “cielo estrellado”
Las trayectorias y las posiciones diurnas, mensuales y estacionales de estos astros a lo largo del horizonte y a través del ciclo nocturno son observados a simple vista y discutidos por los astrónomos momostecos que son a¡q 'ij iniciados. La trayectoria diaria del sol, conocida como ub 'e saq, ub 'e q’ij “camino de luz, camino de día”, se describe en k'iche como oxi’b utzuq’, oxi’b uxukut chupam saqil, “tres lados, tres esquinas en la luz” Se visualiza como un triángulo, cuyos ángulos son los 3 puntos de transición en el tiempo diurno. Este triángulo solar se extiende desde la posición saliente del sol a su posición de mediodía, y a su posición poniente. Por analogía, los astros que salen, cruzan el cielo nocturno, y se ponen en oposición al sol, en una proximidad razonable a su trayectoria, forman oxi’b utzuq’, oxi’b uxukut chupam q'equm, “tres lados, tres esquinas en la oscuridad”.
Las estrellas se observan de noche para saber la hora, y también anuncian la temporada para los propósito ceremoniales y agrícolas. La posición de la salida y de la puesta del sol del solsticio de invierno y también las del verano se llaman xolqat b'e, “cambio de camino”. Este término, a diferencia del solsticio, derivado del latín, y que significa “parada del sol”, acentúa el movimiento oscilante del sol. El cambio más importante de camino es el solsticio de invierno, “raqan q'ij, “alcance del sol”, que anualmente marca el fin la cosecha de maíz del altiplano, en diciembre. A la latitud de Momostenango (15° 04' 38" al norte del ecuador), el sol pasa por el cenit el 1 º o 2 de mayo, durante el movimiento del sol hacia el norte, y el 11 o 1 2 de agosto, durante su regreso hacia el sur. A las posiciones de la salida y de la puesta del sol en ambos pasajes por el cenit se les refiere como jalb 'al, “lugar de cambio”, e indica la posición de un cambio en la naturaleza de la trayectoria del sol, más bien que un cambio de trayectorias.
Los planetas, como grupo, son conocidos como kaq ch'umil, “estrellas rojas”.
Cuando Venus (o cualquier otro planeta que toma el papel de lucero de la tarde) aparece en el cielo occidental después de la puesta del sol, se llama rasq'äb', “de la noche”. Venus en su aspecto de lucero del alba se llama Jun Ajpu, un día que lleva el nombre personal de uno de los héroes del Popol Wuj. Cuando Venus o cualquier otro planeta aparece como estrella brillante en el este antes del amanecer, se le refiere a como ëqo q'ij “cargador del sol”, y su trayectoria se conoce como ub' eal ëqo q'ij, “camino del cargador del sol”. A los cometas se les refiere como uje ch'umil, “cola de la estrella”, y se consideran augurios de pestilencia. En el maya yukateko colonial, los cometas se llamaban ikomne, “cola ventosa”, o kaktamay ek, “estrella de mal augurio por el fuego”.
E n k'iche', se le refiere a una estrella fugaz o a un meteoro como ch'ab i q'aq', “flecha llameante”. Aquí ch'ab i se refiere a la punta de una flecha, dardo, daga, o lanza, mientras que q'aq significa “fuego”. Un término k'iche' colonial para el meteoro era ch'olanik chu'mil, “estrella que hace guerra”. Entre los tzotziles actuales, las estrellas fugaces se llaman ch'oh, “antorcha”; en yukateko se llaman halal ek, “estrella de flecha”, y los lakantunes los describen como “puntas de flecha” Las puntas y las cuchillas de obsidiana encontradas por los momostecos en sus milpas hoy se consideran
los restos de estrellas fugaces. Estos objetos se reúnen y se meten, juntos con los otros objetos sagrados en el meb'il, el altar familiar tradicional. Algunos pueblos mayas describen los meteoros o los cometas como las colillas de los dioses, y puede bien ser que los ci****os fumados por los héroes gemelos del Popol Wuj deben entenderse como meteoros. Por toda el área maya, los meteoros se consideran malos augurios que pronostican la enfermedad, la guerra y la muerte. También es extensa la creencia de que las puntas de obsidiana pueden encontrarse en el lugar precisamente donde aterriza un meteorito. Los nexos cognitivos entre la obsidiana, la guerra, la muerte y la enfermedad se deben a su uso en el pasado como instrumentos de guerra y de sacrificio humano que tenían puntas u hojas de obsidiana, junto con el uso pasado y actual de cuchillas de obsidiana para los procedimientos para sangrar.
Las estrellas individuales identificadas en Momostenango incluyen Régulo, jun ch'umil, “una estrella, y Espiga, o pix, “chispa”; los dos se encuentran a lo largo de la eclíptica. Ciertos asterismos k'iche's son más bien parecidos a los occidentales; por ejemplo, xik, “gavilán”, se reconoce como Águila. Hay otros que no tienen nada de parecido. Dos estrellas o asterismos o más pueden compartir un solo nombre, mientras que otras estrella o asterismos individuales pueden tener más de un nombre. Por ejemplo, Acrux (en la Cruz del Sur) y la estrella polar (en la Osa Menor): se llaman las dos xukut ch'umil, “estrellas de la esquina”. Hay dos asterismos conocidos como ripib 'al elaq 'omab “cruz de ladrones”; uno de ellos está en la Cruz del Sur y el otro lo forma el grupo de siete estrella dentro de Sagitario que consiste en Sigma, Phi, Delta, Gamma, Lambda, Epsilon y Eta. Similarmente, tanto las Pléyades y las Híades se llaman mötz “puñado”, y tanto la Osa Mayor como la Osa Menor se llaman pak'ab, “cucharitas”. La Vía Láctea, por otra parte tiene dos designaciones separadas, que dependen de qué fin se indica. El segmento completo es saq’ b'e “camino blanco”, mientras la parte con la grieta oscura, es xib'al’b'e “camino del inframundo”. Las estrellas brillantes Cástor y Pólux, en Géminis, tienen dos designaciones: ka'ib chuplinik, “dos lustrosos” y ka'ib pix ·, “dos chispas”. Dentro de la constelación de Orión, conocido como je chi q'aq, “fuego dispersado”, hay dos asterismos que comparten una estrella: el cinturón de Orión, oje oxi’b chi q'aq ajaw, “cola de los tres señores del fuego” y Alnitak. Saiph y Rigel llamado oxi’b nima ch’umil “tres estrellas grandes”, de que la más brillante Rigel, se llaman nima q'aq “incendio grande”. A este asterismo también se le refiere como oxi’b xk 'ub “tres tenamastes” . La Gran Nébula, M42, localizada dentro del triángulo marcado por estas tres estrellas, se describe como el humo de un fuego de cocina celestial. Aunque esta nube extensa de gases relucientes es visible a simple vista, la Nébula de Orión no se mencionó en las crónica antiguas o medievales, y lo europeos no la descubrieron hasta 1610. La descripción de ciertas estrellas claves como “llameante” también se encuentra hoy entre los mayas de Yucatán . En el pueblo de Yalcobá, cerca de las ruinas arqueológicas de Cobá, el Cinturón de Orión y las Híades tienen cada una u ka 'ak ', “su fuego”, en forma de las estrellas brillantes Rigel y Aldebaran.
Los movimientos estelares, especialmente los que la astronomía occidental considera acrónicos y cósmicos, son utilizados por los momostecos para marcar el progreso del año solar. La salida acrónica de una estrella tiene lugar en el horizonte oriental al momento de la puesta del sol en el horizonte occidental, mientras un conjunto cósmico de estrellas tiene lugar en el horizonte occidental al momento de la salida del sol en el horizonte oriental. Durante la temporada seca entre la cosecha y la siembra (de noviembre a abril), se observan y se usan la salida y la puesta de las estrellas para programar los eventos ceremoniales. Cada uno de seis eventos de este tipo, con intervalo de veinte a treinta días escoge una constelación o estrella especial como retal aq'iib ', “seña de la noche”. Así, a mediados de noviembre, las Pléyades salen cerca de la posición del alba durante el crepúsculo de la tarde, cruza su meridiano a medianoche. y e baja cerca de la posición de la puesta del sol durante el crepúsculo del alba. Otro evento clave de la salida y de la puesta de las estrellas ocurren a mediados de diciembre, con Orión; a mediado de enero, con Géminis; en la tercera semana de febrero, con Régulo; a mediados de marzo, con la Osa Mayor y alrededor del 1 de abril con Acrux.
Compartiendo con amor, gratitud, alegría y dulzura Ajq’ij Anita Gonzalez, contadora del tiempo Maya’