21/05/2026
Mensaje con motivo del día las y los psicólogos 2026
Nos reunimos hoy para celebrar una disciplina que ha sabido crecer en la
incomodidad de la incertidumbre, de forjarse en la pregunta y las
problemáticas y renovarse en el encuentro y reencuentro con lo humano. El Día
del Psicólogo no es únicamente una conmemoración: es también una
oportunidad para detenernos, mirar hacia atrás con honestidad y hacia
adelante con esperanza.
I.
La psicología de hoy no habita el mismo mundo que la de hace veinte o treinta
años. Aquel horizonte, marcado por la consolidación de sus grandes escuelas
teóricas y el optimismo de las ciencias en expansión para enfrentarse al
mundo de ese entonces, no anticipaba del todo los desafíos que el siglo XXI
traería consigo. Vivimos ahora en un tiempo de crisis simultáneas y
entrelazadas: la salud mental se ha convertido en una emergencia global,
agudizada por la pandemia, por la violencia estructural, por la precariedad
económica y por la vertiginosa transformación digital que ha reconfigurado los
modos en que nos relacionamos, nos percibimos y sufrimos. La soledad en la
hiperconexión, los duelos no reconocidos, la ansiedad como clima cultural, la
identidad fragmentada en pantallas, y el inquietante auge de la posverdad —
ese ecosistema de desinformación y falsedades que alimenta posturas
radicalizadas, erosiona la confianza colectiva y fractura el tejido social—: estos
son los síntomas de una época que interpela a nuestra disciplina con urgencia
renovada. Y en el Sur Global, como en América Latina, estas problemáticas
adquieren una densidad particular, atravesadas por historias de desigualdad,
violencias agudizadas por intereses extranjeros, por comunidades que resisten
desde los márgenes.
II.
Sin embargo, la psicología tiene una capacidad que no siempre se celebra
suficientemente: la de reformularse a sí misma sin perder su vocación
esencial. A lo largo de su historia la Psicología ha sabido incorporar nuevas
preguntas, ampliar sus métodos, dialogar con otras disciplinas y, cuando ha
sido necesario, cuestionar sus propios fundamentos, (algo que otras
disciplinas no suelen hacer). Ejemplo de ello es que hoy se discute en amplios
círculos académicos, si el objeto de la psicología sigue siendo el mismo que el
que inauguró su camino como ciencia autónoma. ¿Estudiamos la mente, las
conexiones neuronales, la conducta, la subjetividad, la experiencia vivida, el
vínculo, el inconsciente? La respuesta honesta es que quizás el objeto nunca
fue uno solo, y que esa pluralidad, lejos de ser una debilidad, ha sido el signo
de una disciplina viva, en permanente diálogo con su tiempo. La psicología ha
aprendido a dudar de sí misma, y eso, paradójicamente, es una de sus
mayores fortalezas científicas, parafraseando a Kuhn, es una revolución en sí
misma.
III.
Y es precisamente desde esa capacidad de renovación desde donde queremos
dirigir hoy un mensaje de confianza y esperanza nuestra comunidad
estudiantil. La psicología, en especial la desarrollada en Latinoamérica —
nuestra psicología— tiene una historia propia que contar: una historia de
compromisos con los más vulnerables, de construcción teórica situada, de
prácticas comunitarias que han transformado vidas donde otros no llegaron.
Es una psicología cuyos aportes guían a quienes hoy ejercen, enseñan,
investigan o se forman en esta disciplina, por lo que no lo hacen en el vacío:
heredan una tradición de rigor y de humanidad fruto de grandes investigadores
mexicanas tales como Emilio Ribes Iñesta, María Elena Medina-Mora Icaza,
Rolando Díaz Loving, Isabel Reyes Lagunes, Víctor Corral Verdugo o Rogelio
Díaz Guerrero, su legado nos da respuestas hacia un futuro que las necesita.
Confiemos en los aportes de la psicología para el bienestar colectivo.
Confiemos en su capacidad de seguir siendo un puente entre el conocimiento
científico y la dignidad de las personas. Porque una sociedad más justa, más
humana y más equitativa no se construye sin comprender en profundidad lo
que somos, lo que sufrimos y lo que somos capaces de transformar.
Feliz Día del Psicólogo