05/08/2026
Esta es una que todos se saben.
La cultura en la que los hombres se desarrollan exige que sean resistentes, fuertes e inquebrantables.
Trayendo con esto una serie de afectaciones a su propia persona y las personas que les rodean.
A ellos, emociones fuera de control con constantes hábitos de evitación qué regularmente les generan más malestar.
Por ejemplo, sumergirse en el trabajo para no pensar en cosas personales lo cual termina siendo en una crisis de estrés laboral. Así podríamos citar muchos ejemplos.
El daño a otras personas está enfocado en la resistencia que esperan que tengan quienes los rodean. Por ejemplo, con frases como "¿Y de eso te quejas?, yo aguanto más, o no es para tanto"
La vulnerabilidad nos hace humanos, nos acerca a la empatía y respeto por los demás. Nos ayuda a fijar límites y sobre todo, pedir ayuda.
Deja tu machismo atrás.