27/01/2026
Este hecho estremecedor nos recuerda que el trabajo de los psicólogos y terapeutas no es “invisible” ni carente de riesgos. No es simplemente sentarse a escuchar. Cada día, quienes acompañamos a personas en procesos vulnerables sostenemos una responsabilidad emocional intensa, exponiéndonos también a situaciones complejas y, como en este caso, trágicas.
📌 Escuchar no es pasividad: implica apertura, presencia, contención, empatía y esfuerzo constante.
📌 Acompañar significa sostener emociones ajenas que, aunque no sean propias, pueden tocarnos, afectarnos y en algunos casos incluso ponernos en situaciones de peligro.
📌 Este hecho pone en evidencia que el cuidado del terapeuta debe incluir medidas de seguridad física y emocional dentro y fuera del consultorio.
Perder a una colega de esta forma nos invita a reflexionar sobre la necesidad de:
✨ Valorar y visibilizar el trabajo de salud mental como algo que requiere no solo formación técnica, sino también cuidado, apoyo y protocolos que protejan a quienes dedicamos la vida a cuidar a otros.
✨ Promover redes de apoyo profesional, supervisión y autocuidado para evitar que el impacto emocional de nuestra labor quede en soledad.
✨ Reconocer nuestro propio valor y humanidad: somos profesionales, sí, pero también seres humanos que sentimos, nos movemos y necesitamos espacios seguros para sostener nuestro bienestar.
💭 Que historias como la de Rebecca nos muevan no solo a lamentar una pérdida, sino a reforzar el compromiso con nuestra propia salud emocional y con el bienestar de quienes confían en nosotros. Cuidarnos no es un lujo: es una necesidad y una responsabilidad. 🕊️
Descanse en paz