16/03/2026
Cuando era niña y visitaba a mi abuelita en La Esperanza, veía este cuadro colgado en su comedor. No se trataba de una pintura famosa ni de museo; en realidad era la imagen de un calendario de los años 50.
Recuerdo que podía pasar largos momentos mirándolo. En mi imaginación creaba historias: pensaba en la niña sentada a la mesa, en la mamá sirviendo la comida, en el papá llegando de trabajar… y en esa escena tan familiar donde Jesús está presente en el hogar. Los atuendos, la decoración y el ambiente de esa década siempre me parecieron fascinantes.
Con los años, este cuadro se convirtió en uno de esos recuerdos más entrañables que quedaron de mi abuelita y que hoy tengo la fortuna de conservar como parte de lo que me heredaron de ella.
Estoy segura de que quienes alguna vez visitaron la casa de mi querida abuelita María Vega Lozada seguramente recordarán este cuadro colgado en su comedor.
Más que una imagen, es un recuerdo vivo de familia, fe y de los momentos que marcaron mi infancia.
Imagen restaurada con IA 😊