30/06/2026
Una antigua leyenda griega hace referencia a esta opción. Cuenta que una mujer fue al río Estigia en donde Caronte, el gentil balsero, estaba listo para llevarla a la región de los mu***os. Caronte le recordó que era su privilegio beber de las aguas del Leteo, y si así lo hacia, ella olvidaría por completo todo lo que dejaba atrás. Ansiosamente respondió: “Olvidaré todo lo que he sufrido” A lo cual Caronte respondió “Pero recuerda: también olvidarás tus alegrias”. Entonces dijo la mujer: “Olvidaré mis fracasos”. El viejo balsero añadió: “Y también tus victorias”. Nuevamente dijo la señora: “Olvidaré cómo he sido lastimada” “También olvidarás cómo has sido amada”Entonces la mujer se detuvo a pensar la situación cuidadosamente. La historia termina diciéndonos que ella no tomó el agua de Leteo. Prefirió retener sus recuerdos, si , los de sus sufrimientos y p***s, en lugar de ceder los recuerdos de sus alegrias y sus amores. Alguien escribió que “ El no haber sufrido es no haber sido humano” El dolor pasa, los recuerdos permanecen; los seres queridos nos dejan, pero el sentimiento de haberlos tenido perdura. Y somos mucho más ricos por haber sufragado el alto costo del amar.
Fragmento tomado del libro” Aprendiendo a decir adiós” Marcelo Rittner
“La importancia del Acompañamiento Tanatológico”