09/05/2026
"El propósito de Dios en la maternidad."
En una cultura en donde predomina el interés propio y siempre vas tú y después tú: tu cuerpo, tu decisión; se nos dificulta cada vez más ver y poder explicar a las demás el propósito que Dios tiene para la maternidad: nos estamos llenando de ideologías del «voy yo primero» y esto entorpece completamente la maternidad; estos pensamientos provocan que la mayoría de mujeres decidan rechazar o aplazar lo mas posible la posibilidad de ser mamás.
Una maternidad a los ojos de Dios es morir a nosotras mismas todos los días, es muchas veces o la mayoría poner a los demás por encima de nosotros, yendo en contra de todo lo que esté mundo nos quiere "enseñar".
Dios tiene un propósito para la maternidad y aunque conveniencia no es algo que se encuentra en la descripción de este trabajo. Cuando Adán y Eva cayeron, sus roles fueron manchados por el pecado. El rol de Eva como madre, se convirtió en un rol doloroso. Dar a luz y ser madre en un mundo dañado por el pecado y lleno de pecadores (de los cuales ella era la primera) significaba que la maternidad sería difícil (Génesis 3:16) aún así el propósito de Dios se sigue cumpliendo en cada una de nosotras.
La maternidad no se trata de llamado, sino de diseño. Dios creó a la mujer con un rol esencial en el orden de la creación. Como hijas de Eva, fuimos creadas para dar y nutrir vida. Este es nuestro papel. Todas estamos llamadas a la reproducción de alguna manera. Él nos ha dado hijos para instruirlos y guiarlos en Su Palabra. De esta manera Dios obra en el mundo y también en nuestros corazones. Toda mujer, aun las que están llamadas a la soltería o a las que el Señor, en Su soberana y buena voluntad, le ha placido no darles hijos biológicos, también fueron creadas para dar y nutrir vida, ya sea física o espiritual; a cuidar, ayudar y a reproducirse en otros. (Iglesia, ministerios, hospitales, adopción, consejería, entre otras.)
Tal vez sientas que tu trabajo como mamá es insignificante, pero recuerda Dios nos manda hacer todas las cosas para Su gloria (1 Corintios 10:31) y aunque tal vez no tengas un ministerio o plataforma, todos los días estás cumpliendo el propósito de Dios al lavar los platos, lavar la ropa, llevar a los niños a la escuela o al doctor. Y aún en esos días en los que pareciera que no hiciste nada por atender a tus hijos, ahí también has cumplido el propósito de Dios en tu maternidad.