09/07/2026
Cuando sufrimos una pérdida, al principio todo es un caos emocional. Con el tiempo, el dolor se calma un poco, nos acostumbramos a la nueva realidad y sentimos que volvemos a tener estabilidad (la arena bajo nuestros pies se siente firme otra vez). Sentimos que "ya estamos mejor".
El duelo no es una línea recta que solo va hacia adelante; viene en oleadas. Cuando menos te lo esperas (por una canción, una fecha especial o un simple recuerdo), llega una "ola" de tristeza o nostalgia.
Esa ola no viene a destruirte, pero sí sacude esa falsa sensación de que ya todo estaba completamente superado. Al mover la arena, te hace tambalear, te recuerda que el dolor sigue ahí y te obliga a volver a acomodar tus pies para no caerte.