14/05/2026
“Ten cuidado.” 🫣
“No hagas eso.” 😠
“Te vas a equivocar.” 🫤
A veces creemos que proteger a una infancia significa enseñarle a tener miedo. 😧
Y fue justamente eso lo que más me hizo reflexionar de la película 🎥 “Intercambiados”
Más allá de los cambios físicos o de la fantasía de la película, hay algo muy humano en la historia de Ollie, el puku:
Un niño creativo, curioso e ingenuo… que poco a poco dejó de confiar en su imaginación.
🔸¿La razón?
Creció aprendiendo que equivocarse era peligroso. ⚠️
Y esto pasa más de lo que imaginamos.
Cuando una infancia recibe más críticas que guía, más miedo que acompañamiento, o más control que escucha, puede comenzar a apagar partes de sí misma para sentirse segura.
❎Dejan de preguntar.
❎Dejan de crear.
❎Dejan de intentar.
No porque no tengan talento o imaginación…
sino porque aprendieron que ser diferentes podía traer rechazo, regaños o vergüenza.
Como adultos, claro que debemos cuidar a las infancias.
Pero cuidar no significa apagar su luz. ✨
También necesitan espacios donde puedan:
🌱 equivocarse sin sentirse un fracaso
🌱 expresar ideas “raras” sin ser juzgados
🌱 explorar quiénes son
🌱 sentirse escuchados y validados
Porque una infancia que crece sintiéndose segura para imaginar, preguntar y crear, suele convertirse en un adulto con más confianza, autenticidad y libertad emocional.
A veces no perdemos la creatividad porque desaparezca…
la perdemos porque en algún momento aprendimos que mostrarla no era seguro. 💔