18/06/2026
La fidelidad como dispositivo político.
“Michel Foucault no analizó la infidelidad como un problema moral individual. En su lugar, la examinó como una construcción cultural. Para él, las normas sobre el matrimonio, el adulterio y la fidelidad son mecanismos de control social diseñados históricamente para gestionar la población y regular los cuerpos.El dispositivo de la sexualidadFoucault argumentaba que la sociedad occidental no reprimió el s**o, sino que creó un complejo dispositivo de la sexualidad. A través de instituciones (como la Iglesia, la psiquiatría y el Estado), se normalizó el modelo de la pareja monógama y heterosexual como la única forma "saludable" y productiva de organizar la vida. La infidelidad existe porque es necesaria para definir qué es la conducta correcta; al romper la "norma", el adulterio se convierte en una desviación que el poder necesita vigilar y castigar.La genealogía de la culpaA lo largo de sus análisis históricos, especialmente en obras póstumas como el cuarto volumen de la Historia de la sexualidad (Las confesiones de la carne), Foucault investigó a los primeros pensadores del cristianismo. Descubrió que fueron ellos quienes vincularon el deseo y la transgresión sexual con la culpa y el pecado. Antes de esta imposición institucional, la fidelidad o infidelidad en Grecia y Roma tenían más que ver con el dominio de uno mismo y el estatus social que con una falta moral absoluta.La verdad y la subjetividadDesde la perspectiva foucaultiana, cuando una sociedad exige que seamos "fieles", busca fijar una verdad sobre quiénes somos. El dispositivo nos obliga a "confesar" nuestros deseos y a sentirnos culpables si se desvían de la norma. Por lo tanto, la infidelidad no es solo un acto de traición emocional, sino una ruptura del orden y de la normalización biopolítica. Al final, lo que llamamos fidelidad o infidelidad son etiquetas que el poder utiliza para gobernarnos e insertarnos en las dinámicas sociales”. (Tomado de IA)
Consultar:
https://www.google.com/goto?url=CAESxQEB7keqTewXsv167jUYV9zjxzv0eEF2OLXDwCsmVynl-b8V3uBSQZcZ7udT1LKHv0NTLFBKKFlLDpW4-5n4H7xl4rvJpHvTbLj55TrvvfbotaY1ovT9N_f5BYL8l7-hXv7y-pzuXKfUNzjss3CoWoEbH7X0-sgfbqkW3RyNoRWZGmnDpFeFkVihZefb0KRc9vOi77_kepKYeDhu0xn_fkvkR2bbkmgtSrPaNmFS0gKZHB5nH1tJ4zY-WX1xJJZ20rWWDHSQYg==
“Las confesiones de la carne” es el cuarto tomo de su emblemática “Historia de la sexualidad”. A 34 años de su muerte, este ensayo pone bajo la lupa las normas cristianas de San Agustín y otros en materia de matrimonio, castidad, infidelidad y procreación