07/06/2026
No me voy a cansar del concepto de vía aérea unificada...
Y lo digo porque sigo viendo pacientes con asma alérgica mal controlada a quienes nadie les pregunta por síntomas nasales.
No les diagnostican rinitis.
No la tratan.
A veces ni siquiera la sospechan.
Y entonces se aumenta el inhalador, se cambia el tratamiento o se etiqueta al paciente como "asma difícil de controlar", cuando una parte importante del problema sigue ocurriendo algunos centímetros más arriba.
La nariz y los bronquios no son órganos independientes.
Son parte de un mismo sistema inmunológico y funcional.
Desde el nivel molecular, la exposición a aeroalérgenos induce una respuesta inmunitaria tipo Th2 mediada por IL-4, IL-5 e IL-13, promoviendo producción de IgE específica, activación de mastocitos, reclutamiento de eosinófilos y perpetuación de inflamación alérgica.
Lo importante es entender que esta respuesta no permanece confinada a un solo sitio anatómico.
La inflamación iniciada en la mucosa nasal genera liberación sistémica de citocinas, quimiocinas y mediadores inflamatorios capaces de alcanzar médula ósea, circulación periférica y vía aérea inferior.
Por eso un paciente puede tener rinitis clínicamente evidente y simultáneamente presentar hiperreactividad bronquial, inflamación eosinofílica bronquial y síntomas asmáticos.
La evidencia ha demostrado que la mucosa nasal y la mucosa bronquial comparten sorprendentes similitudes estructurales e inmunológicas:
• Infiltrado eosinofílico.
• Activación mastocitaria.
• Producción local de IgE.
• Remodelado tisular.
• Expresión de mediadores Th2.
No son dos enfermedades diferentes.
Son dos manifestaciones clínicas de un mismo proceso inflamatorio.
Por eso la relación clínica es tan estrecha:
🔹 Más del 80% de los pacientes asmáticos presentan rinitis.
🔹 Una proporción importante de pacientes con rinitis desarrollará asma durante su evolución.
🔹 La gravedad de la rinitis suele correlacionarse con el control del asma.
🔹 El tratamiento adecuado de la inflamación nasal mejora síntomas respiratorios bajos, reduce exacerbaciones y optimiza el control global de la enfermedad.
En otras palabras:
Si el paciente sigue congestionado, estornudando, con rinorrea o respirando por la boca, probablemente todavía no hemos terminado de tratar su enfermedad alérgica.
La próxima vez que evalúes a un paciente asmático, mira más arriba.
Porque muchas veces el problema que escuchas en el tórax comenzó en la nariz.