20/07/2026
Esta semana vamos a aprender a distinguirlo:
1️⃣Entiende qué es la ansiedad anticipatoria
La ansiedad anticipatoria es la respuesta ante algo que aún no ha ocurrido. No responde a lo que está pasando sino a lo que imaginas que podría pasar. Es útil en dosis pequeñas porque te prepara, pero cuando se activa de forma frecuente genera un estado de alerta que agota.
2️⃣Identifica el peligro real
El peligro real es específico, está ocurriendo ahora o es inminente, y hay evidencia observable de que existe. Una conversación difícil que ya está pasando, una situación de riesgo físico presente, un problema concreto que requiere acción inmediata. Frente al peligro real, la ansiedad tiene una función: movilizarte a actuar.
3️⃣Identifica la ansiedad anticipatoria
La ansiedad anticipatoria en cambio es vaga, se proyecta hacia el futuro, y se sostiene en posibilidades no en certezas. “¿Y si me rechazan?”, “¿y si algo sale mal?”, “¿y si no puedo con esto?”. Nota si tu ansiedad tiene un objeto concreto o si vive en escenarios futuros que no han ocurrido.
4️⃣Usa preguntas para distinguirlas
Cuando sientas ansiedad, hazte estas preguntas: ¿está pasando algo ahora mismo que requiere mi atención? ¿Hay evidencia real de que lo que temo va a ocurrir? ¿Puedo hacer algo concreto en este momento o solo puedo preocuparme? Si la respuesta a las tres es no, probablemente es ansiedad anticipatoria.
5️⃣Aprende a no negociar con escenarios anticipatorios
La mente ansiosa tiende a querer resolver los escenarios futuros antes de que ocurran. Eso se llama rumiación y solo mantiene la ansiedad activa. Cuando veas que estás dando vueltas a un escenario que no existe todavía, practica recordar: “esto es ansiedad anticipatoria, no un problema real que debo resolver ahora”.
6️⃣ Trae tu atención al presente
La ansiedad anticipatoria vive en el futuro. La forma más efectiva de pararla es traer la atención al presente: lo que ves, lo que escuchas, lo que sientes en el cuerpo ahora mismo. No para negar la preocupación, sino para recordarle a tu sistema nervioso que estás a salvo.
Recuerda: No toda ansiedad es una señal de peligro real.
Psic. Jonathan Olivera