14/08/2026
Evitar no es necesariamente una conducta problemática.
Todos evitamos cosas por razones válidas: una situación peligrosa, una persona que nos hace daño o algo que simplemente no necesitamos hacer.
El problema aparece cuando la evitación se convierte en nuestra principal estrategia para manejar emociones difíciles.
Dejas de ir porque tienes ansiedad.
No dices lo que necesitas porque temes el conflicto.
Pospones una decisión porque no toleras la incertidumbre.
A corto plazo puedes sentir alivio.
Pero si cada vez necesitas evitar más para sentirte tranquil@, tu vida puede empezar a organizarse alrededor de aquello que temes.
En terapia no se trata de eliminar toda evitación.
Se trata de identificar cuándo protegerte es útil y cuándo la evitación está manteniendo el problema.