10/09/2026
CONSTELACIONES FAMILIARES
La crisis de lo masculino también tiene una historia
A veces hablamos de la crisis de los hombres como si hubiera comenzado con nuestra generación.
Pero desde una mirada sistémica podemos preguntarnos:
¿Qué pasó antes?
Hombres que tuvieron que irse a la guerra.
Padres ausentes por trabajo, migración o abandono.
Hombres que murieron demasiado pronto.
Hijos que crecieron sin padre.
Padres emocionalmente ausentes porque ellos mismos nunca recibieron cuidado.
Hombres que aprendieron que sentir era una debilidad y que proveer era la única manera de amar.
Y también mujeres que, ante la ausencia o fragilidad de lo masculino, tuvieron que sostenerlo todo.
Entonces algo puede transmitirse de generación en generación: el hombre que no sabe ocupar su lugar,
la mujer que aprende a hacerlo todo,
el hijo que crece sin una referencia masculina disponible,
la pareja que termina repitiendo una lucha de poder.
Desde el enfoque sistémico no se trata de buscar culpables.
Se trata de mirar la historia que precede al síntoma.
Porque muchas veces aquello que hoy llamamos inmadurez, distancia emocional, dificultad para comprometerse o incapacidad para sostener una familia, puede estar relacionado con historias familiares que nunca fueron reconocidas ni integradas.
Y cuando una generación no puede elaborar algo, la siguiente puede terminar expresándolo de otra manera.
Sanar lo masculino no significa volver al hombre de antes.
Significa permitir que un hombre pueda ocupar su lugar sin tener que endurecerse, dominar o desaparecer.
Que pueda ejercer su fuerza sin violencia.
Su sensibilidad sin sentirse menos hombre.
Su responsabilidad sin cargar con todo.
Y su capacidad de cuidar sin perderse a sí mismo.
Porque quizá la verdadera transformación de lo masculino no está en regresar al pasado…
sino en construir una forma más consciente de ser hombre, sin negar de dónde venimos.
Próximo taller
Domingo 13 y jueves 17.
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