20/05/2026
Seamos honestas y honestos: la psicología no suele ser de esas profesiones que te enseñan en la infancia como algo a lo que puedes aspirar. A una niña le hablan de ser doctora, maestra, enfermera… pero pocas veces alguien dice: quiero ser psicóloga.
Y la realidad es que ese fue mi caso, jamás supe que quería ser de grande, no recuerdo incluso si lo llegué a nombrar 😅.
Mi acercamiento a la psicología fue muy peculiar, les comparto que cuando enfermé en mi adolescencia, atravesé mucho dolor físico, casi insoportable. En medio de ese proceso, y mientras estuve internada, el área de psicología hizo el camino un poco más llevadero. Me ofrecieron un espacio donde me sentí escuchada y donde mi dolor tuvo lugar, se sentía diferente el trato al de otras áreas dentro del hospital.
En ese momento no lo entendía así. Hoy puedo verlo con más claridad.
Con el tiempo, algo de esa experiencia se quedó en mí, hasta que supe que quería ser psicóloga. Y aunque mi idea de esta profesión al inicio era mucho más reducida de lo que hoy entiendo que es, cada día reafirmo que fue una de las mejores decisiones de mi vida.
Porque ejercer la psicología hoy también implica retos: sostener mientras acompañamos, enfrentar desgaste, estigmas y contextos complejos, y aun así seguir apostando por la escucha, el cuidado y la dignidad humana.
Hoy abrazo con cariño esta profesión que tanto me ha dado.
Feliz Día de la Psicóloga y el Psicólogo, a quienes hacemos de esta labor un acto profundamente humano. 💜