10/05/2026
En el marco del Día de las Madres, hoy también me reconozco a mí misma como mujer y como mamá.
Desde mi experiencia personal y desde mi ejercicio profesional como psicóloga, he reflexionado profundamente sobre cómo a muchas mujeres se nos enseñó que maternar implicaba sacrificarnos, postergarnos y sostener a otras personas antes que a nosotras mismas.
Tal como lo ha señalado Marcela Lagarde, históricamente las mujeres hemos sido socializadas en el mandato del cuidado, muchas veces desconectándonos de nuestros propios deseos, proyectos y necesidades.
Si bien la maternidad puede ser una experiencia profundamente significativa y amorosa, también puede estar acompañada de cansancio, culpa, exigencia y desgaste emocional cuando se vive desde la renuncia constante de una misma.
Hoy abrazo también a la mujer que sigo siendo:
a la mujer que trabaja, sueña, se reconstruye, aprende, se equivoca y busca realizarse más allá de los roles históricamente impuestos.
Desde mi práctica profesional, considero fundamental construir espacios donde las mujeres puedan reconocerse más allá del sacrificio, fortaleciendo su autonomía, bienestar emocional y derecho a existir también para sí mismas.
Porque las madres también merecemos redes de apoyo, descanso, realización personal y una vida digna emocionalmente. 💜