03/08/2026
Cuando nace un bebé, nace una madre.
Y también nacen las maternidades, pues hay múltiples caminos, diversas formas de crear el vínculo, la relación madre - bebé.
Hay un sin fin de aprendizajes, la transformación que se inicio en el nacimiento, esta llena de caos, llantos, somnolencia, hambre, sueño, alegría, cansancio.
La ambivalencia toma otra definición, pues mientras se vive el duelo de reconocer que ahora eres otra, que estas cambiando, también esta una nueva personita que estas conociendo, que atrae tu atención.
Se amplia el repertorio de emociones, afectos, sensaciones; los límites cambia, la tolerancia cambia, la cuerpa responde distinto, quiza te ves al espejo y no te reconoces, ahí descubres que también tu, aunque adulta necesitas cuidados, acabas de renacer a las maternidades.
Hay muchas exigencias, pero necesitas espacio para vulnerarte, pues esta bien no estar bien y no saber que hacer, estas aprendiendo, no todo esta increible, no todo se disfruta, muchas veces frustra no dormir bien, no comer, no tener tiempo para ti, ni siquiera para bañarte como antes lo hacías.
Se necesita manada, estar rodeada de otras mujeres que estan viviendo las maternidades y ya rompieron el silencio de lo que pasa, donde hay espacio para nombrar la complejidad, la soledad que se experimenta y la sobreexigencia.
Te acompaño, en el postarto, en la exterogestación, en las diferentes etapas, porque el parto no termina al nacer bebé, ahí empiezan las maternidades.
Abrazos, cariños y amamachos
Jos