31/10/2026
🇵🇸 OCTUBRE 2026
Se cumplieron tres años del genocidio contra el pueblo palestino: un crimen que se añade a casi ocho décadas de ocupación, despojo y desplazamiento. Aunque resulte doloroso, es indispensable mirar esta realidad de frente y sostener la indignación.
Una psicología comprometida con la vida y los derechos humanos no puede ser neutral ante la injusticia. En realidad, jamás lo ha sido: la psicología interviene en la vida social a través de aquello que valida, cuestiona, interpreta o deja al margen. Corresponde reconocer que trabajamos con personas cuyas vidas transcurren en condiciones sociales concretas; la precariedad laboral, la violencia de género, el racismo, la discriminación y la desigualdad atraviesan sus vínculos, sus oportunidades y sus formas de sufrir.
Por todo esto, comprender el malestar exige examinar el entorno que lo genera y asumir un posicionamiento ético. Honrar la dignidad humana no solo requiere nombrar el dolor y sus causas, sino también abrir vías de transformación en la vida personal, los afectos y el mundo que compartimos, en colectividad.