28/02/2026
Una explicación bastante linda de nuestra querida pediatra Berenice Posada.
Recuerden mantener la calma y presionar la nariz.
Si el problema es muy persistente acudan con su otorrino de confianza, existen opciones para que pare. 😉
Estamos entrando a la temporada de narices sangronas. Al menos en mi región.
En medicina nos encanta hablar en griego para descontrolar al enemigo y al sangrado o hemorragia nasal le decimos “epistaxis”. Suena muy elegante pero significa goteo.
El caso es que en los niños es muy frecuente y no solo en esta época. Las naricillas sangran fácilmente por alergia (la alergia es una inflamación y lo inflamado sangra fácilmente), por el polvo y resequedad del aire (Torreón), o porque a los chiquillos les da por rascarse la nariz y por sacarse los mocos.
Además, la infancia es edad de trancazos, o así debería de serlo. Es de esperarse que corran, brinquen y jueguen a la pelota con los consabidos pelotazos. En fin…
¿Qué no hacer?
* No entres en pánico. Es curioso que ante una epistaxis los niños suelen permanecer tranquilos mientras sus papás corren como gallinas descabezadas sin saber qué hacer. Tranquilízate antes de que asustes al niño.
* No le hagas la cabeza para atrás porque se va a tragar la sangre y luego va a vomitar. Además va a seguir sangrando igual, solo que hacia atrás.
* No le metas papel de baño ni algodón ni nada.
¿Qué hacer?
* Ten calma o finge tenerla. Después de fingir que estás tranquilo, te tranquilizarás. Así funciona. Tu tranquilidad calmará al niño.
* Siéntalo derechito.
* Haz presión en la naricilla (en las aletas de la nariz), con tus dedos índice y pulgar, durante 10 minutos. Cuenta con el reloj los 10 minutos, para que no le sueltes antes. Mientras, entretén al niño cantándole algo de tu época que no sea reguetón, cuéntale un cuento o lo que se te ocurra.
Luego de 10 minutos, casi siempre el sangrado estará resuelto y el niño quedará sorprendido por tu melodiosa voz y por lo bien que te portaste sin dar de gritos ni correr por todos lados.
Te ganarás su confianza y su admiración.
Evítale los juegos bruscos, porque los vasos sanguíneos estarán frágiles ese día. Al siguiente puede volver al “Tae kwon do” o al futbol.
Coméntalo con el pediatra en su consulta de rutina y si sigues nervioso, antes, que para eso estamos.