14/05/2025
Me paré frente al espejo y vi mis ojos, veía a una desconocida pero su rostro me parecía familiar. Teníamos asuntos pendientes, conversaciones sin terminar y tiempo sin estar a solas en el silencio de nuestro existir intensamente sincero.
Hay un punto de inflexión en la vida de todos en el que tenemos que elegir conscientemente por una relación sana con nosotros mismos. Con hablarnos bonito y en balance, un balance entre apapacharnos y consentirnos pero a la vez motivarnos y exigirnos responsabilidad propia.
Un camino hacia el amor propio que va más allá del skin care y los límites, es el amor propio que nos hace cumplirnos lo que nos prometemos, hacernos caso, cortar relaciones que no nos nutren, tomar distancia para adentrarnos en la era de la crisálida para gestar una hermosa mariposa. Es el amor que nos hace accionar, respetarnos y crecer.
Es ese amor que nos cultiva desde adentro y nos hace capaces de SERVIR Y COMPARTIR desde un alma sana, vívida, sincera, auténtica y QUE SE CONOCE. Por lo tanto da en abundancia, ama en abundancia y sus frutos son jugosos y prósperos.
Llegar a ese autoconocimiento y sabernos acompañar ante cualquier adversidad, saber que ESTAMOS PARA NOSOTROS, que podemos contar con nosotros y que nuestro niño interior no se sentirá solo mientras nuestro adulto sabio esté ahí.
Hay que aceptar que en nuestra sociedad es algo que es menos común de lo que parece y por lo tanto debe ser cultivado y trabajado a consciencia.
No estamos solos si nuestra consciencia superior nos acompaña. Y lo más bonito de todo, es que esa consciencia despierta reconoce a todos los ángeles, criaturas naturales y seres divinos que siempre están a nuestro alrededor buscando encontrarse con la mirada de nuestro corazón.
Sé tu hogar. Te quiero 💗