08/03/2026
Durante mucho tiempo, lo femenino fue interpretado desde miradas externas que intentaban definirlo o delimitarlo.
Cada mujer encarna una historia singular, una manera propia de desear, de pensar y de vincularse con el mundo.
Lo femenino introduce matices en la vida humana: abre espacio a la sensibilidad, al cuidado de los vínculos y a la capacidad de cuestionar lo establecido. En ese sentido, reconocer a la mujer no implica colocarla por encima ni por debajo de nadie, sino simplemente admitir que su palabra, su experiencia y su modo de habitar el mundo poseen un valor propio que merece ser escuchado.