23/04/2026
Amo leer. Lo hago desde muy chiquita. Con mi papá teníamos un ritual: yo leía durante el día y en la noche él se acercaba a mi cama para que yo le contara con lujo de detalles lo leído. En esa época mi orgullo fue saber que un libro que le relaté, y que le había encantado en mi relato, él no había podido leerlo porque se le hizo denso o pesado. Otra anécdota que no tan anécdota es que, con sólo 10 años, en menos de lo que duró un verano en Paraguay leí por primera vez la Biblia completa.
Mientras escribo esto, recuerdo muchos otros detalles, deseos y frustraciones o envidias. Por ejemplo, envidio la memoria al detalle que tienen mi hermano Marcos o mi amigo Sergio Luna R para hablar de libros, frases y autores. Me consuelo y me reconcilio con mi memoria tipo Doris, pensando que no importa el olvido de los detalles ante el regalo y el disfrute que obtengo en cada libro.