25/08/2026
Qué nostalgia es querer arrullar a tu bebé como antes y darte cuenta de que ya no cabe igual en tus brazos… porque ahora es una niña/o
Anoche intentaba acomodarte entre mis brazos, como tantas veces cuando eras bebé, y por un momento sentí algo que no esperaba:
Ya no podía sostenerte de la misma manera.
No porque no pudiera cargarte…
sino porque habías crecido.
Y mientras buscaba la forma de acomodarte sobre mi pecho, pensé en todas esas veces que te arrullé sin saber que algún día iba a extrañar hacerlo.
Porque casi nadie habla de esto.
De lo extraño que se siente ver crecer a tus hijos.
Un día los miras y te das cuenta de que ya no tienen la misma carita.
La misma voz.
Las mismas manitas pequeñitas que ayer cabían perfectamente entre las tuyas.
Ya no dicen algunas palabras como antes.
Ya no caminan de la misma manera.
Ya no necesitan tus brazos para quedarse dormidos todas las noches.
Y aunque te llena de orgullo verlos crecer, aprender, descubrir el mundo y volverse cada día un poquito más independientes…
también existe un pequeño duelo silencioso.
Porque cada etapa que termina se lleva consigo una versión de ellos que nunca volverá.
Y qué difícil es aceptar que algunas cosas que hoy todavía podemos hacer, mañana serán recuerdos.
Que algún día dejarán de pedirnos brazos.
De buscar nuestro pecho para sentirse seguros.
De quedarse dormidos sobre nosotras.
De necesitar que los carguemos para consolarlos.
Por eso, si hoy tu bebé se quedó dormido en tus brazos, no tengas prisa por dejarlo en su cama.
Si hoy te pidió que lo cargaras, cárgalo un poquito más.
Si todavía cabe en tu pecho, quédate ahí.
Porque un día vas a mirar atrás y vas a dar todo por volver a sentir ese pequeño cuerpo entre tus brazos.
Y entonces entenderás que esas noches que parecían interminables…
esas veces que estabas cansada…
esas veces que solo querías dormir…
también eran momentos que algún día ibas a extrañar con toda tu alma.
Porque mientras ellos crecen, nosotras también aprendemos algo muy difícil:
amar profundamente a nuestros hijos también significa aprender a despedirnos de cada versión de ellos.
Y quizá crecer sea eso…
Que ellos dejen de caber en nuestros brazos,
pero nunca dejen de caber en nuestro corazón.
“Te extraño como eras… pero me encanta conocerte como eres ahora.” ✨💖🌸