25/05/2026
El feminismo elitista, solo es corporativismo vestido de morado.
De verdad nos urge cuestionar estos ejercicios de simulación que, si bien son formas patentadas por los hombres, las mujeres en el poder las replican muy bien. Estos eventos funcionan como montajes donde el trabajo y la trayectoria legítima de mujeres que sostienen procesos reales son instrumentalizados para blanquear y validar el privilegio de las poderosas. Porque Díganme: ¿Cuál es el impacto real de este premio para María Patishtán? Si no viene acompañado de un respaldo monetario digno o de un compromiso estructural, el reconocimiento no pasa de ser un uso instrumental de su nombre para la foto de las demás. La dignificación del trabajo de las mujeres de a pie se hace desmantelando estas escaparates de privilegios, no formando parte de ellos. Nos urge dejar de corporativizar y burocratizar las luchas. Necesitamos dejar de habitar y validar los espacios que solo buscan privilegios y que se lavan la cara con el esfuerzo ajeno. Es necesario construir plataformas horizontales donde el reconocimiento no sea un trofeo de simulación, sino un acto de justicia, reciprocidad y redistribución real del prestigio para quienes verdaderamente sostienen las luchas.