17/07/2026
No llegamos a sufrir solamente por lo que nos pasó, sino también por aquello que nunca pudimos decir.
Freud nos enseñó algo que continúa siendo incómodo incluso hoy: no somos dueños absolutos de nosotros mismos. Hay palabras que callamos y terminan hablando a través del cuerpo, de nuestras relaciones, de nuestros miedos y de aquello que repetimos una y otra vez.
¿Por qué volvemos al mismo lugar que nos hiere? ¿Por qué deseamos algo y hacemos exactamente lo contrario? ¿Por qué hay vacíos que ni el éxito, ni el amor, ni el tiempo parecen llenar?
El psicoanálisis no viene a decirte quién eres. Tampoco promete fórmulas para la felicidad. Su apuesta es otra: ofrecer un espacio donde aquello que ha permanecido en silencio pueda encontrar una palabra.
Freud decía que el yo no es el amo en su propia casa. Quizá por eso, escucharnos profundamente puede ser uno de los actos más difíciles y también más humanos.
A veces, comprender nuestra historia no cambia el pasado. Pero sí puede transformar la manera en que lo habitamos.
— Psic. Lorenzo Meléndez
Psicoanálisis
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