04/03/2026
Hay red flags que no se ven rojas… se ven “normales”.
Se disfrazan de “así es su carácter”, “seguro estoy exagerando”, “no es para tanto”.
Pero cuando algo te incomoda de forma constante, cuando dudas más de ti que de la situación, cuando empiezas a minimizar lo que sientes… ahí hay algo que merece ser mirado con honestidad.
Reconocer una red flag no es ser dramática, es ser consciente.
Es darte permiso de ver las cosas por lo que son y no por lo que te gustaría que fueran.
En terapia aprendemos a identificar esas señales sin culpa y sin juicio, para tomar decisiones desde el amor propio, no desde el miedo.
Escucharte también es cuidarte 🤍