18/05/2026
Hay libros que se acercan en silencio, como si guardaran algo que solo puede revelarse cuando una está lista para escucharlo. Porque volvías cada verano es uno de ellos. Belén López Peiró escribe desde un territorio donde la memoria no es lineal ni dócil: es un laberinto.
En estas páginas, la violencia no aparece como un golpe directo, sino como una sombra que se desliza entre líneas. Y es precisamente esa forma de narrar —fragmentada, íntima, casi espectral— qué se oculta detrás de cada silencio, qué significa volver una y otra vez al mismo lugar.
Porque volvías cada verano es un libro que abre puertas que quizá no sabíamos que estaban ahí. Un libro que llama, que inquieta, que deja preguntas suspendidas en el aire. Y que, de algún modo, nos invita a acompañar a la autora en el gesto más valiente: mirar de frente aquello que durante tanto tiempo se quiso mantener en la penumbra.