19/12/2025
Las fiestas pueden ser momentos hermosos, pero también muy intensos para niñas y niños con formas distintas de percibir el mundo. Como madre o padre, es natural querer que tu peque disfrute, pero también es importante cuidar su bienestar emocional y sensorial.
Aquí tienes algunas sugerencias pensadas con cariño para ayudarte a acompañar a tu hijo o hija con respeto, paciencia y amor:
1. Cuando hay mucho ruido (música, cohetes, voces)
Sabemos que los sonidos fuertes pueden ser difíciles para algunas niñas y niños.
¿Qué puedes hacer tú?
• Anticípale con frases simples: “Va a sonar música fuerte, pero estás a salvo”.
• Si los acepta, ofrécele audífonos protectores o tapones suaves.
• Ten listo un rincón tranquilo donde pueda estar si lo necesita.
• Si quiere salir del espacio ruidoso, permíteselo sin presión ni explicaciones largas.
• Cuando puedas, baja el volumen o aléjate del ruido.
Señales que pueden indicarte que algo no va bien:
• Se tapa los oídos
• Llora de forma repentina
• Se pone muy tenso/a o inquieto/a
2. Cuando hay muchas visitas o personas desconocidas
Las reuniones pueden ser abrumadoras, especialmente si hay presión social.
¿Cómo puedes ayudarle?
• Muéstrale fotos de quiénes vendrán o cuéntale con tiempo.
• Puedes decirle: “Vendrán personas, pero no tienes que saludar si no quieres”.
• Déjale observar desde un rincón si así se siente más cómodo/a.
• No le obligues a abrazar, besar o hablar si no le apetece.
• Proponle pausas alejados del grupo para que descanse.
Recuerda: No todos necesitamos interactuar de la misma manera. Sentirse seguro/a es lo más importante.
3. Cuando cambian las rutinas
Cambiar horarios puede ser difícil. Un poco de previsión puede ayudar mucho.
¿Qué puedes hacer?
• Mantén, en lo posible, los horarios habituales (comida, sueño).
• Avísale de los cambios: “Hoy vamos a dormir un poco más tarde”.
• Usa dibujos o calendarios visuales para explicarle qué pasará.
• Dale tiempo entre una actividad y otra, sin prisas.
4. Cuando se siente sobrecargado/a o frustrado/a
Tu hija o hijo no está “portándose mal”; está expresando que algo le cuesta.
¿Cómo puedes responder?
• Respira hondo y mantén un tono calmado.
• Valida lo que siente: “Entiendo que esto es difícil para ti”.
• Llévale a un espacio tranquilo, sin exigirle hablar.
• Ofrécele algo que le reconforte: su manta favorita, un juguete, sentarse contigo.
• No le regañes. No es un berrinche, es una señal de sobrecarga.
5. Regalos y estímulos visuales
El momento de los regalos puede ser emocionante… o abrumador.
¿Qué puedes hacer?
• Entrégale los regalos de uno en uno, con calma.
• Deja que los explore a su ritmo, sin presionar.
• No le pidas que dé las gracias o sonría si no lo siente.
• Prioriza juguetes que ya le gustan o que sabes que le hacen sentir bien.
6. ¿Y la familia qué? Comunicación y límites
No siempre es fácil, pero tú conoces mejor que nadie a tu peque.
¿Qué puedes hacer?
• Habla con tus familiares de forma sencilla: “Necesitamos que el ambiente sea tranquilo para que se sienta bien”.
• Pide apoyo en lugar de justificaciones: “Gracias por respetar que no quiere saludar”.
• Si hace falta, defiende sus necesidades con firmeza pero sin confrontación.
Un mensaje de corazón para ti, mamá o papá
Tu forma de cuidar importa.
Adaptar el entorno, observar con amor y respetar sus tiempos no es “consentir”, es cuidar de verdad.
Las fiestas no tienen que ser como en las películas: pueden ser tuyas, únicas, tranquilas, imperfectas… y llena de amor auténtico.