30/05/2026
La quiropráctica, también conocida como quiropraxia, es una pseudociencia que se emplea bajo la creencia de que los trastornos mecánicos del sistema musculoesquelético, especialmente en la columna vertebral, pueden afectar la salud general a través del sistema nervioso.[1][2] Se clasifica como medicina alternativa y se centra en el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos utilizando principalmente prácticas de manipulación manual.[2]La doctrina en la que se basa, además de ciertas prácticas empleadas por los quiroprácticos, son consideradas pseudocientíficas.[3][4][5][6]
Quiropráctica
Medicina alternativa
Daniel David Palmer, inventor de la quiropráctica
Creencias
Subluxación vertebral, ajuste vertebral, inteligencia innata
Riesgos
Disección arterial vertebral (accidente cerebrovascular), fracturas por compresión vertebral, síndrome de cauda equina, muerte
Campos relacionados
Osteopatía, vitalismo
Año de propuesta
1895 en Davenport (Iowa), Estados Unidos
Proponente original
David Daniel Palmer
Sucesor
Bartlett Joshua Palmer
MeshID
D002684
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Tal como el origen de su nombre indica —del griego χειρ, χειρός (‘mano’) y πράξις (‘praxis, práctica’), por tanto: «hecho manualmente»—, la principal técnica quiropráctica consiste en terapia manual, especialmente la manipulación de la columna vertebral, otras articulaciones y tejidos blandos.[7] Las bases tradicionales de la quiropráctica afirman que la mayor parte de las enfermedades humanas son causadas por malformaciones de la columna vertebral («subluxación vertebral»), que presionan los nervios circundantes y «bloquean el flujo de una energía natural a través del cuerpo»,[8] interfiriendo con la función del organismo y su «inteligencia innata».[8] Ninguno de estos conceptos ni teorías fundamentales de la quiropráctica está respaldado por pruebas científicas.[2][8] Algunos quiroprácticos también ofrecen terapias convencionales, tales como ejercicios y orientación para un estilo de vida saludable,[7] lo que hace que al paciente le resulte difícil distinguir lo que tiene una base científica de lo que no la tiene.[9]
La terapia manual puede ser efectiva para aliviar el dolor lumbar crónico,[8] si bien no se ha podido confirmar ni refutar que sea más eficaz que los tratamientos de la medicina convencional.[10] No hay evidencias suficientes que respalden la efectividad de la terapia manual en otras enfermedades que afectan a los huesos, las articulaciones o los tejidos blandos, por lo que no existe base para recomendar la quiropráctica como tratamiento en estos casos, y no hay ninguna evidencia de su efectividad para tratar ningún otro trastorno de salud.[8]
No está establecida la seguridad de la quiropráctica.[11] La manipulación produce con frecuencia efectos adversos transitorios moderados o leves (aproximadamente en el 50 % de los casos).[2] La incidencia de las complicaciones graves, entre las que se incluyen hemorragia subaracnoidea, paraplejia y muerte, es probablemente rara,[8][12] si bien no se conocen los datos reales debido a que la gran mayoría de los casos no se comunican ni documentan en la literatura médica.[2][13][14] Otros posibles riesgos para la salud como consecuencia de la consulta con un quiropráctico incluyen diagnósticos erróneos y/o retrasos en alcanzar un diagnóstico correcto, y el rechazo a la vacunación por parte de muchos quiroprácticos.[2] La quiropráctica es una de las formas más extendidas de terapia manual. Se practica en todo el mundo y está regulada por la ley en más de cuarenta países.[15]