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PIROSIS Ó AGRURAS Se denomina pirosis (popularmente agruras o acidez) a una sensación de dolor o quemazón en el esófago,...
20/06/2019

PIROSIS Ó AGRURAS

Se denomina pirosis (popularmente agruras o acidez) a una sensación de dolor o quemazón en el esófago, justo debajo del esternón, que es causada por la regurgitación de ácido gástrico.1​ El dolor se origina en el pecho y puede radiarse al cuello, a la garganta o al ángulo de la mandíbula. La pirosis se ha identificado como una de las causas de la tos crónica, e incluso pueden confundirse con asma.

Fisiopatología
La sensación de ardor se origina por la exposición del esófago bajo a los contenidos ácidos del estómago. Normalmente, el esfínter esofágico inferior que separa al estómago del esófago se debería contraer para evitar esta situación. Si el esfínter se relaja por alguna razón (como ocurre habitualmente al tragar), los contenidos del estómago, mezclados con ácido gástrico, pueden regresar al esófago. Este regreso se conoce también como reflujo, y puede convertirse en enfermedad de reflujo gastroesofágico si ocurre frecuentemente. La peristalsis, la onda rítmica de contracción muscular en el esófago, en condiciones normales lleva la comida hacia abajo y a través del EEI; es responsable de limpiar los contenidos del reflujo estomacal. Además, el ácido gástrico puede neutralizarse con los tampones químicos de la saliva.

Es muy frecuente en caso de hernia hiatal.

Diagnóstico
Se puede diagnosticar fácilmente el reflujo gastroesofágico únicamente con base en sus síntomas. Cuando el estado clínico no es muy claro, se pueden hacer otras pruebas para confirmar el diagnóstico o para excluir otras enfermedades. Algunas pruebas de confirmación incluyen:

Monitoreo ambulatorio del pH
se puede colocar un tubo a través de la nariz hacia el esófago para grabar el nivel de acidez del esófago bajo. Ya que una variación ligera en la acidez es normal, pequeños eventos de reflujo son comunes y este tipo de monitoreo debe correrse al menos durante 24 horas para confirmar el diagnóstico. Este examen es particularmente útil cuando los síntomas del paciente pudieran estar relacionados con episodios de aumento en la acidez esofágica.
Serie gastrointestinal superior
se toma una serie de rayos X del sistema digestivo superior tras haber tomado una solución de bario. Esto puede conllevar al reflujo del bario en el esófago, que sugeriría la posibilidad de enfermedad. Para mayor precisión, se puede usar una fluoroscopia, a fin de detectar el reflujo en tiempo real.

Manometría
en este examen se utiliza un sensor de presión (manómetro) que se pasa por la boca hacia el esófago y mide directamente la presión del esfínter esofágico.

Endoscopia
se puede visualizar la mucosa esofágica directamente al introducir un tubo delgado e iluminado, con una cámara integrada (endoscopio) a través de la boca para examinar el esófago y el estómago. De este modo, se puede detectar la evidencia de inflamación esofágica y, si es necesario, tomar una biopsia. Ya que la endoscopía le permite al doctor inspeccionar visualmente el tracto digestivo superior, este procedimiento le puede ayudar a identificar daños adicionales que no se habrían detectado de otro modo.

Biopsia
se toma una pequeña muestra del tejido del esófago para estudiarla y revisar alguna inflamación o presencia de cáncer o algún otro problema.

Tratamiento

Prevención
La higiene alimentaria es muy importante para evitar el reflujo, como puede ser evitar beber comiendo, no realizar comidas copiosas, masticar cada bocado de 15-20 veces (de este modo evitaremos no comer en exceso), también evitaremos alimentos irritantes de la mucosa gástrica (picantes, café, alcohol, etc.) y comidas con exceso de grasas. Además, no debemos acostarnos tras la ingesta; esperaremos unas dos horas antes de hacerlo.

Si el ardor se desencadena mientras se está acostado, alzar la cabeza con almohadas o sentarse alivia las molestias frecuentemente, aunque se debe tener cuidado de no hacer demasiado esfuerzo con el cuello. Evitar cierto tipo de alimentos (Ej: grasas) poco antes de ir a la cama se aconseja también para evitar ataques futuros en el esófago que puedan provocar cáncer gástrico.

Medicación
Se pueden utilizar antiácidos, antihistamínicos H2 o inhibidores de la bomba de protones para tratar la pirosis.

Antiácidos
El tratamiento diario con antiácidos es efectivo para el 25-30 por ciento de los pacientes con enfermedad de reflujo. Los medicamentos bloqueadores de ácido son los más efectivos para los cuadros moderados de la enfermedad. También puede utilizarse bicarbonato de sodio que genera una reacción con los ácidos que provocan la molestia y los neutraliza convirtiéndolos en gas el cual es expedido con la acción de eructar el mismo.

Agua
Algunos sugieren que el tomar un vaso grande de agua diluye los niveles bajos (ácidos) de pH en el estómago, lo cual aliviaría el dolor temporalmente. Esta medida no siempre es efectiva, pues depende del pH.

Antihistamínicos H2
Artículo principal: Antagonista H2
Se trata de sustancias utilizadas para bloquear la acción de las histaminas en las células parietales del estómago, que generan una reducción en la producción de ácido de esas células. Sin embargo, su uso se ha disminuido con la llegada de los IBPs.

Inhibidores de la bomba de protones (IBPs)
Son medicamentos que pueden ser efectivos para los pacientes que no responden a los antiácidos o bloqueadores de ácidos. Estos inhibidores bloquean directamente la producción de ácido en las células del estómago y ofrecen un alivio más efectivo. Para prevenir las agruras, el medicamento desfigura y deshabilita las proteínas (bombas de protones) que controlan el pH del estómago, dejando que el cuerpo las digiera.

Uno de los problemas más grandes es el vértigo que se presenta, un efecto colateral al que muchos facultativos no dan la debida importancia.

Dieta restrictiva
Una dieta restrictiva es muy importante, pues entre el 90 y 95 por ciento de los pacientes pueden ligar sus síntomas a alimentos específicos. Es por eso que deben elegir aquellos alimentos y bebidas que tengan bajo riesgo de producir reflujo, y evitar aquellos que desaten la pirosis.

20/06/2019
Síndrome del Intestino IrritableDiversos procesos subyacen a las alteraciones intestinales y el dolor abdominal, como la...
03/05/2019

Síndrome del Intestino Irritable

Diversos procesos subyacen a las alteraciones intestinales y el dolor abdominal, como la infiltración de células inmunes en la mucosa, el aumento de las citoquinas proinflamatorias, la sensibilidad visceral y la disfunción de los procesos de integración y regulación del estímulo doloroso

► Introducción

La terapia aplicada en el control del síndrome del intestino irritable (SII) se efectúa de acuerdo con la sintomatología predominante en el paciente, como diarrea (SII-D) o estreñimiento (SII-E); la presencia de alteraciones psicológicas, y la posibilidad de cumplimiento del tratamiento, ya sea de implementación de cambios dietarios o de utilización de fármacos, entre otros.

En los ensayos clínicos se comprobó la complejidad del SII respecto de los múltiples mecanismos moleculares subyacentes y las alteraciones funcionales determinantes de la afección. Sin embargo, en la práctica médica, si bien hay consenso acerca de la sintomatología característica en el diagnóstico del SII, la cual comprende un conjunto de alteraciones abdominales, no se ha efectuado una extrapolación del conocimiento aportado por los ensayos clínicos a la estrategia terapéutica.

El objetivo de la presente revisión fue describir los mecanismos subyacentes con mayor implicancia en la determinación de tratamientos factibles de aplicar en el control del SII.

► Mecanismos subyacentes en el SII

Es frecuente detectar cambios en la mucosa intestinal, como en células inmunes, mayor permeabilidad y proliferación de mastocitos

Si bien la clasificación de Roma permitió contar con un consenso respecto de los síntomas en el diagnóstico del SII y la posibilidad de efectuar ensayos clínicos en busca de nuevos fármacos, en los individuos que presentan dicho trastorno es necesaria la realización de estudios adicionales que aborden la complejidad del trastorno, el cual tiene una incidencia del 10% al 15% en la población occidental, disminuye la calidad de vida y repercute en costos económicos y en la salud pública.

El SII suele acompañarse de otros cuadros clínicos, como dolor pélvico crónico, cistitis intersticial, síndrome de Sjögren, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, trastorno de la articulación temporomandibular, trastorno de estrés postraumático y diversas alteraciones (problemas del sueño y cefalea, entre otros). Por lo tanto, es fundamental evaluar y tratar el SII de manera integral.

Por ello, el primer paso en la determinación de la estrategia terapéutica consiste en estudiar las características y la gravedad de los síntomas, los rasgos de la personalidad del paciente que pueden influir en estos y en la presentación de alteraciones psicosomáticas, las afecciones asociadas y la información epidemiológica de utilidad en el caso clínico en particular.

Mediante la evaluación de los diversos casos clínicos de SII, es frecuente detectar cambios anómalos en la mucosa intestinal, como en la representación de células inmunes (infiltración y alteración en la composición de poblaciones de diferentes tipos de linfocitos), mayor permeabilidad en la parte apical del complejo de unión y proliferación de mastocitos en las terminaciones nerviosas.

Las alteraciones pueden constatarse a nivel sistémico con un aumento de los péptidos antimicrobianos (defensina B2) y de anticuerpos contra la flagelina (antígeno bacteriano) en respuesta a agentes patógenos en la mucosa intestinal y de citoquinas proinflamatorias, cuya actividad puede reducirse con el consumo de probióticos (los cambios observados se registraron en la activación de NF-kappa B e IL-8). Los procesos inflamatorios y la alteración de la interacción de la mucosa con la flora intestinal estarían implicados en la determinación del SII causado por gastroenteritis infecciosa. Un 3% a 30% de los pacientes que presentan ese cuadro tienen SII.

La infección por agentes microbianos genera una respuesta inmunitaria que provoca el aumento en la sensibilidad visceral. Asimismo, otras características particulares del paciente, como el s**o y la edad (mujeres jóvenes), la presencia de cuadros depresivos (que aumenta la propensión a sufrir gastroenteritis infecciosa) o la utilización previa de antibióticos, determinan que el individuo sea más proclive a sufrir SII luego de transcurrir dicha afección infecciosa.

Se propusieron diversos mecanismos implicados en la consecución de procesos conducentes al SII de etiología infecciosa. Entre estos, la reducción en el umbral de detección de estímulos inducida por las endotoxinas y procesos inflamatorios en la mucosa intestinal, el aumento de las contracciones en la región del íleon y en la secreción de serotonina provocado por la producción de ácidos grasos de cadena corta y de gases, y la desconjugación de los ácidos biliares en el intestino delgado, conducente a la liberación de subproductos que provocan diarrea.

Es necesario efectuar otros estudios que corroboren estas hipótesis e indagar sobre la posibilidad de diferentes marcadores que faciliten el estudio. Si bien diversas alteraciones en la función intestinal y la presencia de toxinas u otras moléculas pueden desencadenar una mayor sensibilidad visceral en la mucosa e hiperalgesia, hay un conjunto de mecanismos implicados en la determinación del dolor abdominal característicos del SII.

El incremento en la actividad de las fibras sensoriales debido a la sensibilización periférica o la inflamación, entre otros, se conjuga con la alteración en los procesos de integración y regulación del estímulo doloroso en el sistema nervioso central (SNC). En particular, la presencia de trastornos psiquiátricos, como ansiedad y depresión, como también el estrés, pueden condicionar en forma significativa la percepción de los estímulos viscerales. Así, en el componente emocional del dolor participan estructuras nerviosas como la amígdala, la sustancia gris periacueductal y el hipotálamo. Este último participa en el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (HHS) que, en conjunción con el sistema nervioso autónomo, regula la comunicación y modula las señales del eje cerebro-intestino.

La importancia del componente emocional del dolor se hace evidente cuando condiciones como el estrés crónico pueden provocar modificaciones epigenéticas en el SNC y el sistema nervioso entérico y mayor respuesta a estímulos del eje HHS. La activación de este último, inducida por la hormona liberadora de corticotropina, puede incidir en la función intestinal de manera similar al estrés experimental.

También los cuadros de depresión o ansiedad potenciarían los procesos inflamatorios en la mucosa intestinal. En consecuencia, es imprescindible la evaluación integral del estado de salud del paciente mediante la consideración del papel central que cumple el sistema nervioso en este cuadro clínico para prescribir la terapia más adecuada.

► Estrategias de tratamiento

Los cuidados principales en los pacientes con SII, respecto de sus hábitos alimentarios, consisten en limitar el consumo de grasas y de cafeína, evitar la ingesta abundante de alimentos ricos en fibras o cuya digestión provoca la producción de gases, y alimentarse con pequeñas raciones de comida. El cumplimiento de esas pautas es más factible que la utilización a largo plazo de una dieta de bajo contenido de FODMAP (carbohidratos fermentables de cadena corta).

El consumo de probióticos produciría cambios en la flora intestinal conducentes a la modulación de las funciones intestinales mediante su efecto en la activación del nervio vago. Dicho efecto, observado con cepas bacterianas silvestres, debe comprobarse en estudios adicionales. El control de la proliferación de bacterias y las modificaciones en la composición o en el ambiente de la flora intestinal, particularmente en el colon, podrían contribuir a la disminución de los síntomas del SII-D y de la distensión abdominal luego del tratamiento con el antibiótico irreabsorbible rifaximina.

Otra estrategia farmacológica consiste en la utilización de agentes secuestradores de ácidos biliares, como el colesevelam, cuya acción disminuye la irritación provocada por estos ácidos en la mucosa intestinal y aumenta su eliminación en las heces.

Asimismo, el control de los síntomas del SII y del dolor visceral asociado en el SII-D y el SII-E puede lograrse mediante la utilización de eluxadolina y de linaclotida, respectivamente. Los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), como la duloxetina y la venlafaxina, disminuyen el dolor abdominal, en particular en los pacientes con SII que presentan cuadros de depresión o ansiedad.

► Conclusión

En el SII es frecuente detectar cambios anómalos en la mucosa intestinal, como la infiltración y la alteración en la composición de poblaciones de diferentes tipos de linfocitos, la proliferación de mastocitos en las terminaciones nerviosas y el aumento a nivel sistémico de péptidos antimicrobianos (defensina B2), anticuerpos contra la flagelina (antígeno bacteriano) y citoquinas proinflamatorias.

Las diversas alteraciones en la función intestinal, la presencia de endotoxinas, la mayor actividad de las fibras sensoriales (sensibilización periférica e inflamación) y la disfunción de los procesos de integración y regulación del estímulo doloroso en el SNC (sensibilización central) pueden desencadenar una mayor sensibilidad visceral en la mucosa del intestino e hiperalgesia.

Por otra parte, la percepción de los estímulos viscerales se encuentra condicionada por el componente emocional del dolor, regulado por estructuras nerviosas como la amígdala, la sustancia gris periacueductal y el hipotálamo. En particular, la ansiedad y la depresión, como también el estrés, agudizan esa percepción.

Las úlceras venosas (llagas abiertas) pueden ocurrir cuando las venas en las piernas no impulsan la sangre de nuevo hast...
29/08/2017

Las úlceras venosas (llagas abiertas) pueden ocurrir cuando las venas en las piernas no impulsan la sangre de nuevo hasta el corazón tan bien como deberían hacerlo. La sangre se represa en las venas, acumulando presión. Sin tratamiento, el aumento de la presión y el exceso de líquido en la zona afectada pueden causar la formación de una llaga abierta.

La mayoría de las úlceras venosas se producen en la pierna, por encima del tobillo. Este tipo de herida puede ser lenta para sanar.

Causas
Las venas en las piernas tienen válvulas unidireccionales que mantienen la sangre circulando hacia el corazón. Cuando estas válvulas se debilitan, la sangre puede devolverse y represarse en las piernas. Esto se llama insuficiencia venosa. El exceso de líquido provoca que la presión de la sangre se acumule en las piernas. El aumento de la presión y la acumulación de líquido impiden que los nutrientes y el oxígeno lleguen a los tejidos. La falta de nutrientes provoca la muerte celular, dañando el tejido, y se puede formar una herida.

Signos y síntomas
Cuando la sangre se represa en las venas de la parte inferior de la pierna, el líquido y las células sanguíneas se escapan hacia la piel y otros tejidos. Esto puede causar piel delgada con picazón y conducir a cambios en la piel, conocidos como dermatitis por estasis. Esto es un síntoma inicial de insuficiencia venosa.

Otros síntomas iniciales abarcan:

Hinchazón, pesadez y calambres en las piernas
Piel endurecida y de color rojo oscuro, morado, marrón (esta es una señal de que la sangre se está represando)
Picazón y hormigueo
Los signos y síntomas de las úlceras venosas abarcan:

Úlcera superficial con una base roja, a veces cubierta por tejido amarillo.
Bordes formados irregularmente.
La piel circundante puede estar brillante, tensa, tibia o caliente y descolorida.
Dolor de pierna.
Si la úlcera resulta infectada, puede tener un mal olor y puede drenar pus de la herida.
¿Quién está en riesgo?
Los factores de riesgo para las úlceras venosas abarcan:

Venas varicosas
Antecedentes de coágulos sanguíneos en las piernas (trombosis venosa profunda)
La obstrucción de los vasos linfáticos, lo que causa la acumulación de líquido en las piernas
Hinchazón en las piernas
La edad avanzada, ser mujer o ser alto
Antecedentes familiares de insuficiencia venosa
Obesidad
Embarazo
Tabaquismo
Sentarse o pararse por períodos prolongados (generalmente por el trabajo)
Fracturas de huesos largos en las piernas u otras lesiones graves, como quemaduras o daño muscular
Cuidado de la herida
Su proveedor de atención médica le mostrará cómo cuidar de su herida. Los cuidados básicos son:

Siempre mantenga la herida limpia y vendada para prevenir la infección.
Su proveedor le dirá cada cuánto necesita cambiar el vendaje.
Mantenga secos el vendaje y la piel alrededor. Trate de no humedecer mucho la piel alrededor de la herida. Esto podría ablandar el tejido sano y expandir la herida.
Antes de colocar un vendaje, limpie bien la herida, según las instrucciones de su proveedor.
Proteja la piel alrededor de la herida manteniéndola limpia y humectada.
Usted usará medias de compresión o vendajes sobre el apósito. Su proveedor le puede enseñar cómo colocar los vendajes.
Para ayudar a tratar una úlcera venosa, necesita mejorar la circulación a las piernas.

Use medias de compresión o vendajes todos los días como se le indicó. Estos ayudan a evitar que la sangre se represe, reducen la hinchazón, ayudan con la cicatrización y reducen el dolor.
Ponga sus pies por encima del nivel del corazón tan a menudo como sea posible. Por ejemplo, puede acostarse con los pies apuntalados sobre almohadas.
Camine o haga ejercicio todos los días. Estar activo le ayuda a mejorar la circulación.
Tome medicamentos según lo indicado para ayudar con la cicatrización.
Si las úlceras NO sanan bien, el médico puede recomendar ciertos procedimientos o cirugía para mejorar la circulación por las venas.

Prevención
Si usted está en riesgo de úlceras venosas, siga los pasos mencionados anteriormente en la sección Cuidado de la herida. También revise sus pies y piernas todos los días: la parte superior y por debajo, los tobillos y los talones. Busque grietas y cambios en el color de la piel.

Ciertos cambios de estilo de vida pueden ayudar a prevenir las úlceras venosas. Las siguientes medidas pueden ayudar a mejorar la circulación y ayudar a sanar.

Deje de fumar. El tabaquismo es malo para los vasos sanguíneos.
Si tiene diabetes, mantenga los niveles de azúcar en la sangre bajo estricto control. Esto le ayudará a sanar más rápido.
Haga ejercicio lo más que pueda. Permanecer activo ayuda con la circulación.
Consuma alimentos saludables y duerma mucho por la noche.
Baje de peso si tiene sobrepeso.
Controle la presión arterial y los niveles de colesterol.
Cuándo llamar al médico
Llame a su proveedor si tiene cualquier signo de infección, como:

Enrojecimiento, aumento del calor o hinchazón alrededor de la herida
Exceso de drenaje o de color amarillento y turbio
Sangrado
Pus
Olor
Fiebre o escalofríos
Aumento del dolor
Nombres alternativos
Úlceras venosas en las piernas - cuidados personales; Úlceras por insuficiencia venosa - cuidados personales; Úlceras en las piernas por estasis - cuidados personales; Venas varicosas - úlceras venosas - cuidados personales; Dermatitis por estasis - úlcera venosa

EVITEN LLEGAR HASTA AQUI OMITO EL NOMBRE DEL PACIENTE

11/08/2017
15/03/2017

LAS COLECCIONASTE Jazmin Madrigal YO SI LOS TUVE JEJEJEJEJE

14/01/2017

Por los que duden jejeje ya hasta en tv salimos gracias por confiar en su servidor no olviden siempre estamos a la banguardia para ofrecerles un mejor servicio. Feliz año 2017

Final de la presentacion  estamos a sus ordenes
08/01/2017

Final de la presentacion estamos a sus ordenes

Continuacion de anterior
08/01/2017

Continuacion de anterior

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