01/01/2022
Por cuestiones de salud, he estado muy alejada de las redes sociales, pero 5 minutos antes de que termine este año, les vengo a contar lo más increíble de mi 2021.
A finales de noviembre, una paciente me regalo una lámpara que ella misma elaboró y dentro había puesto una mariposa que se había topado al salir de su casa para ir a la sesión.
Con asombro descubrí que la mariposa había sobrevivido al viaje, pero era incapaz de volar. Así me vi ante la tarea de encontrar la forma de cuidar de ella. Si Wall-E tenía una cucaracha, yo tenía una mariposa.
Muchas veces, las personas me dicen que eso de meditar les resulta imposible. Cuando la forma más sencilla es concentrarse en lo que está pasando en nuestro presente. Cielo, como decidí llamarle tras contemplar su cuerpo moteado similar a un cielo estrellado, me regaló 3 semanas de hacer una pausa para concentrarme en las cosas simples, como encontrar flores que le agradarán, darle de comer en una tapita, observarla caer con estilo, como Buzz Lightyear.
La pandemia nos obligó a hacer una pausa a todos al mismo tiempo, pero pareciera que otra vez caímos en el hábito de dejarnos llevar por la rutina pensando en el pasado y el futuro, mientras el presente transcurre sin que se nos demos cuenta. Dicho hábito nos parece inocuo, pero nos arrastra en una vorágine de pensamientos que pueden desencadenar ansiedad.
Cielo fue una visita extraordinaria, pero todos los días hay visitas así, sólo hay que estar atentos a ellas.
Agradezco su atención a mis pensamientos vertidos en esta cuenta durante este año. La Divinidad llene de gracia sus caminos.