26/05/2026
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Es bastante conocido el efecto protector del ejercicio para nuestra salud física, específicamente para la salud cardio-metabólica. Sin embargo, el ejercicio también es eficaz para tratar la depresión, la ansiedad, y otros trastornos de salud mental. Y es que ejercicio y salud emocional van de la mano.
Esto es porque el ejercicio apoya a la salud emocional y la salud mental con los siguientes beneficios:
-Aumento de endorfinas: Al hacer ejercicio se liberan endorfinas que nos ayudan a sentirnos bien.
-Reduce el impacto del estrés: Hacer ejercicio ayuda a estabilizar nuestro nivel de estrés, mejorando la salud de nuestros sistemas inmune, digestivo y cardiovascular.
-Tiene efectos meditativos: Al enfocarte en la actividad que estás realizando, te concentras en el presente y funciona como una especie de meditación, relajando tu mente.
-Mejora tu ánimo: La constancia en el ejercicio sirve para impulsar tu autoestima y, por lo tanto, tu ánimo al sentirte mejor contigo misma.
El ejercicio es también una poderosa ‘medicina’ para muchos problemas comunes de salud mental. El ejercicio regular puede tener un impacto profundamente positivo en la depresión, la ansiedad y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). También alivia el estrés, mejora la memoria, aumenta la calidad del sueño, y mejora nuestro estado de ánimo.
Depresión
Varios estudios muestran que el ejercicio puede tratar la depresión leve a moderada con la misma eficacia que los fármacos antidepresivos, evitando los efectos secundarios asociados a estos. Un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica de Estados Unidos, JAMA Psychiatry, en 2019, a cargo de Karmel Choi de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, mostró que correr 15 minutos al día o caminar una hora diaria reduce el riesgo de depresión mayor en un 26%. Además, la investigación también mostró que mantener un horario de ejercicio puede evitar recaídas.
Las razones por las que el ejercicio promueve estos efectos en pacientes con depresión tienen que ver con cambios estructurales y fisiológicos en el cerebro. El ejercicio promueve la creación de nuevas neuronas, proceso que conocemos como neurogénesis, que permite reemplazar aquellas que ya no son funcionales. Vale la pena señalar que este proceso se ha observado incluso en personas mayores físicamente activas, así que la edad no es una excusa para sustituir la comodidad del sofá por algo de actividad física.
También se ha reportado que el ejercicio ayuda a reducir la neuroinflamación. Diversos estudios sugieren que los pacientes con trastorno depresivo mayor tienen aumentada la actividad de varias moléculas pro-inflamatorias, como el factor de necrosis tumoral alfa (TNFα), y las interleuquinas IL-1β, IL-6, e IL-2R.
Finalmente, el ejercicio produce sentimientos de calma y bienestar, asociados a la liberación de hormonas y neurotransmisores. Entre las más conocidas están las endorfinas, unas proteínas pequeñas que tienen una estructura química muy parecida a la morfina, y que son producidas por nuestro organismo; por eso las llamamos ‘morfina endógena’. Tener elevadas las endorfinas es muy positivo para la ‘felicidad’ de las personas, ya que al ser similares a los opiáceos tienen un efecto analgésico y de sensación de bienestar, pero sin contraindicaciones.
Ansiedad
El ejercicio también actúa como un tratamiento natural y eficaz contra la ansiedad. Alivia la tensión y el estrés, aumenta la energía física y mental, y mejora el bienestar, igualmente mediante la liberación de endorfinas. Cualquier actividad que propicie el ponerse en movimiento puede ayudar; pero se obtendrá un beneficio mayor si se es capaz de prestar atención a la actividad que se desarrolla, así como a las sensaciones que produce el ejercicio. Por ejemplo, procurar sentir los pies golpeando el suelo, el ritmo de la respiración, o la sensación del viento en el rostro. Al agregar este elemento de atención plena (mindfulness), enfocándose realmente en su cuerpo y cómo se siente mientras hace ejercicio, mejorará su condición física más rápido y podrá interrumpir el flujo de preocupaciones y angustia que caracterizan el desorden por ansiedad.
Los ejercicios que involucran movimientos cruzados y que involucran brazos y piernas, como caminar, correr, nadar, hacer pesas o bailar, son algunas de las mejores opciones para quienes tienen o han tenido trastorno por ansiedad. También se ha demostrado que las actividades al aire libre como senderismo (trekking), vela, ciclismo, escalada, rafting y esquí reducen los síntomas de esta condición de salud mental.
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Hacer ejercicio con regularidad es una de las formas más fáciles y efectivas de reducir los síntomas del TDAH y mejorar la concentración, la motivación, la memoria y el estado de ánimo. La actividad física aumenta inmediatamente los niveles de dopamina, norepinefrina y serotonina del cerebro, neurotransmisores que portan información desde los lóbulos frontales a las demás zonas del cerebro y viceversa, favoreciendo respuestas cognitivas adecuadas y el control de impulsos. La dopamina tiene que ver con el placer, la motivación, la recompensa y la cognición; la serotonina, con el control del estado del ánimo y las emociones; y la norepinefrina, con los procesos de atención, principalmente. El ejercicio, al favorecer la síntesis de estos neurotransmisores en cantidades fisiológicamente equilibradas, funciona de la misma manera que los medicamentos para el TDAH, como Ritalin y Adderall, pero sin sus efectos colaterales.
El ejercicio de forma regular apoya a la salud emocional y la salud mental: Recuerda que realizar al menos 60 minutos de actividad física te ayuda a liberar endorfinas y sentirte mejor, física, mental y emocionalmente. No tiene que ser actividad muy intensa. Puedes empezar con actividades como el yoga, el pilates o clases de entrenamiento funcional.
¡Actívate y cuida tu salud! y