Psic.Arlin Pichardo Bahena

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17/12/2025

EL ALCOHOL DETRÁS DE HERIDAS QUE NO SANAN.

No eres alcohólico: eres un alma rota buscando anestesia.
Nadie se levanta un día diciendo “quiero destruir mi vida”.
No, todo empieza con un trago para dormir mejor… luego para olvidar… y cuando menos te das cuenta, ese trago se vuelve el dueño de tu voluntad.
La botella no es el problema. El problema es lo que intentas enterrar con ella:
El abandono que nunca sanaste.
La traición que nunca enfrentaste.
La frustración de ser fuerte para todos… pero frágil por dentro.
Porque sí, tomar para olvidar parece más fácil que asumir que necesitas ayuda. Pero escúchame bien:
El alcohol no borra el dolor, solo lo pone en pausa… y cuando vuelve, regresa con intereses.
No necesitas otra copa.
Necesitas llorar lo que callaste.
Hablar lo que nunca contaste.
Y aceptar que pedir ayuda no te hace débil… te hace valiente.
No tapes con licor lo que solo la sobriedad, la terapia y el amor propio pueden sanar.
El verdadero acto de rebeldía no es beber…
es despertar.

09/11/2025

65.5K likes, 1663 comments. “Lo peor que puedes hacer, es ayudarlo económicamente 😮‍💨❌️”

11/10/2025

Cuidemos de nuestros niños y niñas.
Les comparto un caso de tantos.

—Mamá, deberíamos ponerle llave a mi cuarto.
—No, Cami, tenés apenas nueve años, ¿acaso tenés algo que esconder? —respondió su madre distraída, con los ojos pegados a la televisión.
—No, pero… necesito privacidad —insistió la niña.
—Sos muy chica, ya tendrás tiempo cuando seas adolescente.

El corazón de Cami se apretó. Nadie parecía entenderla. Golpeó la puerta de su cuarto y se encerró con furia. Desde que su madre se había vuelto a casar, todo cambió. Ya no sonreía como antes, lloraba sin razón aparente y se volvía agresiva en la escuela. Una semana atrás, incluso había gritado a un maestro.

Cuando su madre le reclamó, ella explotó:
—¡Es un tonto! ¡Los hombres son malos!

Esa frase quedó flotando en la mente de su madre, pero lo atribuyó a berrinches de una niña caprichosa.

Un día cualquiera, Cami llegó de la escuela. Dejó la mochila tirada y corrió al baño a llorar. La madre, cansada, golpeó la puerta:
—¡Podés levantar la mochila!… Hija, ¿estás llorando?

—¡Andate, mamá! ¡Como siempre hacés! Si me vas a dejar sola otra vez con Mariano, andate de una vez.

Su madre intentó explicarle que debía trabajar, que Mariano era quien la cuidaba, pero la niña solo gritó:
—¡No quiero nada con vos!

Confundida, la madre compartió su angustia con una amiga. Le aconsejaron que era normal, que la niña no aceptaba la nueva situación. Y se convenció de que solo era un berrinche.

Esa misma tarde, Mariano entró a la habitación de Cami.
—Estamos solos —dijo con una sonrisa inquietante.
Ella lo ignoró, fingiendo jugar con sus muñecas. Pero él insistió, la obligó a sentarse con él, la sujetó y, entre lágrimas y patadas, la niña no pudo escapar.

Esa noche, escribió en su diario:
"Querido Diario… ya no quiero jugar más. No me gustan los secretos. Él dice que somos novios, pero yo no quiero. Ojalá pudiera encerrarme cuando llega a casa, pero mamá dice que soy muy pequeña…"

Día tras día, Cami se apagaba más. Su madre empezó a sospechar: ¿acaso era bullying en la escuela? Fue a hablar con la directora, pero allí le aseguraron que no había problemas. Al llegar a casa, vio el diario sobre la cama. Dudó, pero lo abrió. Lo que leyó la dejó paralizada.

Corrió hacia su hija:
—Hija… ¿quién te lastima?
—Nadie… es un cuento —mintió con miedo.
La madre la abrazó fuerte.
—Hay secretos que nunca deben guardarse. Esos que duelen… siempre debés contarlos. Y yo siempre te voy a creer.

Cami la miró con los ojos empapados.
—Es que… es que Mariano… me toca… me lastima… y me dice que no te lo diga. Pero vos me creés, ¿no?

La madre lloró con ella y solo pudo repetir:
—Sí, hija, te creo.

Mariano fue denunciado y apartado de sus vidas. Con ayuda de una psicóloga, Cami comenzó a sanar. Poco a poco volvió a reír, a dormir tranquila, y a no tener miedo de abrir la puerta de su cuarto.

Moraleja: Ningún niño es demasiado pequeño para saber que nadie tiene derecho a lastimarlo. Escuchar, creer y proteger a tiempo puede salvar no solo la inocencia, sino la vida misma.

Cuidemos nuestra niñez.

Si necesitas ayuda con gusto estoy para ayudarte.

Psicoterapeuta : Arlyn Pichardo Bahena
Atención psicológica física / Online
tel: 7621013458

Dirección

Taxco De Alarcón
40252

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