05/06/2026
✨🇮🇳 Fui a la India con una intención muy clara: visitar el impresionante templo de Kailasa.
Había decidido dejar esta maravilla para el final porque representaba mucho más que una simple visita; era el cierre perfecto de un viaje dedicado a aprender sobre la espiritualidad de la India, sobre mí mismo y sobre la vida.
Y entonces recibí uno de los regalos más grandes que he vivido a nivel espiritual.
Mientras me encontraba en un estado profundo de meditación, dando terapia a una de mis pacientes, abrí los ojos y vi a varios niños acercándose en silencio. Algunos observaban, otros simplemente permanecían cerca, como si estuvieran tomando parte de la energía que se había generado en aquel momento. No pude evitar llorar.
Ver a tantas almitas tan puras comprendiendo el único lenguaje verdaderamente universal —el lenguaje energético, ese que no se ve pero se siente— fue algo que me marcó profundamente. Y lo más hermoso fue que, después de recibir aquello que la meditación les transmitió, me regalaron algo a cambio: una mirada llena de ternura y un sencillo pero poderoso “Namaste”. 🙏✨
Fue un recordatorio perfecto de una de las enseñanzas más bellas de la India: el equilibrio. Porque ahí entendí que no estaban tomando algo de mí; estábamos compartiendo.
Ellos recibieron la energía de mi meditación, y yo recibí la pureza de sus sonrisas y un mensaje que jamás olvidaré: “Te reconozco”. 🤍
Desde entonces, despierto cada día con la motivación de volver a alcanzar ese estado de conexión, esa luz que sentí aquel día… la misma que también me permitió, en otro momento de mi camino, sentir que podía abrazar a mi abuelita más allá del velo que separa los mundos. 🌤️👵❤️
Por eso cada viaje tiene un propósito mucho más grande que encender velitas. También son oportunidades para seguir aprendiendo, creciendo, evolucionando y convertirme en un mejor terapeuta, un mejor velero y una mejor persona.
Y bueno… también para vender chácharas, dijes, pinturas, cremas y una que otra cosa más. 🥴😂✨🕯️🤍