08/08/2026
¿Por qué nos aferramos a lo que nos hace daño? La trampa de la ganancia secundaria.
"Quiero dejar esta relación tóxica", "Quiero parar mi ansiedad", "Quiero dejar de postergar mi vida". Lo repetimos como un mantra en el día a día. Sin embargo, pasan los meses (e incluso los años) y seguimos en el mismo lugar, alimentando la misma queja.
Desde la psicología profunda, surge una verdad incómoda pero profundamente liberadora: ningún síntoma se sostiene en el tiempo si no le está pagando algo al inconsciente.
A este fenómeno lo llamamos ganancia secundaria o el goce del síntoma. Es ese beneficio oculto, no consciente, que obtenemos al mantenernos en el sufrimiento.
¿Qué es lo que la mente realmente gana al no sanar?
1. La protección contra la responsabilidad: Mientras seas la persona herida, incomprendida o enferma, el mundo no te exigirá que te hagas cargo de tu propio destino. El síntoma se convierte en el escudo perfecto para no tomar decisiones difíciles.
2. La moneda de cambio del afecto: A veces, el dolor o el papel de víctima es la única forma que aprendimos para recibir atención, cuidado o validación del entorno. Soltar la queja implicaría aprender a pedir amor desde la autonomía, y eso aterra.
3. El confort de lo conocido: Cambiar exige atravesar la incertidumbre. El Ego prefiere la familiaridad de un in****no conocido que el riesgo de una libertad por construir. En el síntoma hay un orden, aunque sea destructivo.
👉 Sanar no es solo desear estar bien; es tener la valentía clínica de preguntarte: ¿A qué tendría que renunciar si decidiera curarme hoy mismo?
Dejar de sufrir implica perder los privilegios de la víctima. Solo cuando estás dispuesto a soltar la muleta del síntoma, te das cuenta de que siempre tuviste la capacidad de caminar por ti mismo.
El síntoma es un mensaje que necesita ser descifrado, no solo anestesiado.
- Psic. Miguel Cortés
Psicoterapia Analítica Integral.